Eduardo “Nelo” Herrera y su pasión por el ciclismo

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Dicen que todo tiempo pasado fue mejor y, como ocurre en muchos casos, parece que este axioma también funciona cuando se trata de recordar los tiempos pretéritos del ciclismo vallenarino, aun cuando eran tiempos casi heroicos para practicar esta disciplina, ya que no existían las bicicletas livianas de hoy, tampoco las indumentarias aerodinámicas que hacen más competitiva esta actividad y ni imaginarlas condiciones de los caminos al hablar de competencias en ruta.

Vallenar escribió una página dorada con el club “Centenario” que, durante muchos años, fue el corazón del pedal huasquino, organizando permanentes competencias locales e interregionales y, sobre todo, fomentando y generando ciclistas en todas las edades.

Tanta fue la influencia del ciclismo vallenarino que en los años ochenta llegó a contar con un dirigente en la Federación Nacional de este deporte, como lo fue don Jaime Pérez Loyola (QEPD).

En lo netamente competitivo, cómo no recordar las pruebas de ruta Vallenar-Huasco-Vallenar y, sobre todo, las exigentes carreras entre Vallenar-Copiapó-Vallenar o viceversa.

En este contexto, asoma el nombre de un gran pedalero que dedicó literalmente toda su vida a este deporte. Primero, como corredor, luego como técnico y finalmente como componedor de bicicletas en su taller “Olímpico”. Nos referimos a Daniel Herrera Pérez, más conocido en este ambiente como “Nelo” Pérez, quien nació en el barrio Femenías de Vallenar (sector 14 de Julio) y asistió a la Escuela N° 3, mientras que gran parte de su etapa adulta la vivió en la población Baquedano.

Al respecto, quiero destacar la iniciativa del Departamento de Deportes de la Municipalidad de Vallenar al editar y publicar la “Revista Deportiva” que, en su primer número, rescató la memoria precisamente de Daniel “Nelo” Pérez, seguramente, desconocido para las nuevas generaciones.

En este trabajo, a través de su sobrino Eduardo Barrios, heredero de aquella pasión deportiva, se rescatan retazos de la vida de este deportista que lució la tricota verde de Vallenar por distintos puntos de la región y el país, regresando en muchas ocasiones a su tierra natal luciendo alguna medalla o mostrando alguna copa dorada.

Corrían los años setenta cuando, incentivado por el dirigente deportivo Nibaldo Paredes, a la sazón, funcionario de la Gobernación Provincial, comenzó sus actividades el club de ciclismo “Centenario” compuesto inicialmente por hijos y familiares de los mismos dirigentes, con tal éxito de participación que al poco tiempo ya se había conformado la primera selección vallenarina de ciclismo.

Importante factor de apoyo resultópara esta institución la Cámara de Comercio de Vallenar al patrocinar con premios y trofeos las distintas competiciones, al igual que la Radio “Estrella del Norte” que siempre tuvo disponibles sus micrófonos para promocionar las distintas pruebas que, generalmente, comenzaban y terminaban en la Plaza “Ambrosio O´Higgins”, donde permanentementecontaron con numeroso público como espectador, gracias a la difusión de la única radio emisora que existía en esos años en la capital del Huasco. Tampoco se puede desconocer el apoyo de las autoridades comunales de la época.

“Estas participaciones involucraban gran sacrificio por parte de los corredores, ya que las bicicletas de competición eran las comunes y corrientes de la ciudad, es decir, de fierro, con un máximo de tres cambios, todo lo cual las hacía muy pesadas y para que parecieran de competición se les adecuaba un volante de carrera y muchos creían que eran propiamente tales”.

Respecto de la parte mecánica que era en base a tuercas, obligaba a los competidores a portar llaves y otros tipos de herramientas pesadas en los bolsillos de sus tricotas confeccionadas a mano en base a lanilla que, en ocasiones de lluviao cuando los espectadores les tiraban agua para refrescar a los corredoresquedaban completamente lacias, más aún cuando los pedaleros portabanbotellas de agua o algo para comer en los bolsillos y éstas se estiraban tanto que topaban con la rueda trasera de lasbicicletas provocando más de alguna desgracia en la ruta, sin contar que las cámaras de repuestos debían llevarlas colgando de sus hombros”.

Respecto de las míticas y heroicas carreras desde y hacia Copiapó, el sobrino del “Nelo” aporta el siguiente comentario que recuerda haberle escuchado a su tío.

“Estas competencias eran por caminos de tierra y duraban entre 5 y 7 horas, dependiendo de la capacidad del ciclista. Las caravanas contaban convehículos motorizados que acompañaba las travesías llevando bebestibles para la hidratación o la atención médica. El regreso a Vallenar era al día siguiente, una vez repuestos mínimamente los competidores”.

Eduardo Barrios cuenta que ocasionalmente también se contaban las competiciones en ciudades más lejanas, como Antofagasta, hasta donde llegaban viajando en el tren longitudinal que llegaba hasta Iquique. “Salíamos desdela estación de Vallenar, realizando escalas en varios pueblos, llegando a destino después de 20 horas de viaje.

A modo de anécdota, el antiguo vecino Desiderio Campillay -fallecido hace algunos años- quien era muy amigo del “Nelo” contó alguna vez que en una carrera entre Tocopilla y Chuquicamata, el crédito vallenarino pinchó la rueda y, obviamente, sin alternativas técnicas y botado en plena carretera, solo le quedaba abandonar, por lo que decidió esperar la asistencia de los técnicos que venían un poco más atrás para que lo movilizaran. En eso apareció Mario “Porroncito” Díaz que también era un pedalero y le dijo: “Tú tienes más posibilidades que yo de llegar a la meta, así es que saquémosle la rueda a mi bicicleta y sigue tú la carrera”. A la postre, el “Nelo”, habría llegado en primer lugar… ¿Mito o verdad?… solo Mario Díaz podría dilucidarlo.

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