Justamente esta semana se cumplieron 166 años desde que entrara en circulación en Vallenar, un 18 de abril de 1856, el periódico “La Aurora del Huasco” medio de prensa que, como seguramente la y el sufrido lector sabrán, era editado en la mismísima imprenta con que en 1812Fray Camilo Henríquez publicara “La Aurora de Chile” primer periódico de nuestro país. Durante los siglos XIX y XX los diarios vallenarinos se contarían por decenas, junto con sintonizarse desde 1957 la CA 132 Radio Estrella del Norte de Vallenar. Posteriormente nacerían en la ciudad las actuales radios en FM.
Con esta brevísima introducción histórica a la columna de esta semana he querido reflejar a una sociedad vallenarina acostumbrada desde hace ya muchos años a generar sus propios medios de comunicación, y por supuesto, sus propios y fieles públicos consumidores de contenidos. Aquello habla, al menos de una herencia en cuanto a privilegiar el diálogo y una convivencia civilizada y culta, basados en varios principios que pueden distinguirse ahí, como la libertad de expresión y de información, además del afán de participar y de opinar en el debate ciudadano, por muy banal que sea, o por muy provinciano como pudiera tacharlo algún afuerino, pero que en definitiva habla de una sociedad autóctona con inspiración democrática. Y eso no hay que olvidarlo pese al paso del tiempo y a la llegada, durante décadas más recientes, de medios de comunicación foráneos y por supuesto de los medios digitales y de las sobre valoradas redes sociales.
En Vallenar se da aún ese fenómeno comunitario hermoso en que se puede entrar directamente desde la calle a un estudio de radio, sin mayores protocolos, para invitar en vivo a la lota de la junta de vecinos, para llamar al voto por tal candidata o candidato, para recordarle al público el clásico futbolero del domingo en Cuatro Palomas o para ir a denunciar alguna mala atención en el comercio local u otra inquietud. Incluso hasta hoy las radios reciben billeteras, documentos o llaves perdidas para ubicar a sus despistados dueños. Y todo esto no se da ya en las radios pirulas de la capital, incluso en varias de Copiapó.
¿Y para dónde voy con esta tremenda vuelta que me di? Pues bien, todoeste preámbulo era necesario para manifestar mi inquietud sobre una clara tirantez surgida entre buena parte de los medios de comunicación de Vallenar con el alcalde de la comuna, a raíz de dimes y diretes canalizados, a mi juicio erróneamente, por redes sociales.
En primer término, no considero como medio de comunicación a cuentas anónimas de Facebook, que bajo un nombre de fantasía simplemente copian y pegan información, matizándola a veces con comentarios muy al estilo aquel de encender el ventilador para repartir la conocida sustancia. No hay un responsable, una cara visible y tampoco una línea editorial como para darle alguna seriedad a lo que se sostiene. Tampoco se visibiliza ni el más modesto esfuerzo por respetar el derecho a réplica, por lo que a veces una nota de prensa más parece un paredón. Es por eso que lamento que la molestia desde el municipio con cierto contenido difundido de esa forma haya devenido en un tirón de orejas para los medios de comunicación de la comuna, los cuales además venían ya haciendo sentir cierta molestia con la que consideran lejanía de la primera autoridad para informar a la comunidad, a través de éstos, sobre la gestión del municipio.
En este último ámbito, considero que ninguna autoridad debe temer hacer uso, particularmente, de las radios de la comuna, independientemente de la opinión que se pueda tener de su línea editorial, de sus propietarios y/o de sus funcionarios, pues es innegable que el público a quien es necesario informar sobre el quehacer municipal está, mayoritariamente, allí al otro lado del receptor. En Vallenar la gente se informa por la radio, históricamente y más aún durante la pandemia, y hasta el más hiperventilado locutor mañanero puede abrirse a una conversación franca con el alcalde de la comuna, más aún si hay respeto y madurez para conversar. No entiendo aquí de vetos, censura, encerronas u otra mala práctica para entorpecer un flujo informativo que debiese darse natural y civilizadamente. Todo sea por crear un vínculo virtuoso y fructífero en beneficio de la comunidad. De eso se trata. Informar la gestión pública es un imperativo para todaautoridad, y a su vez un derecho para el público, y en eso no hay que perderse.
Ad portas de efectuarse la primera Cuenta Pública del actual alcalde de la comuna, tal vez sea el momento para acercar posiciones y de hacer el esfuerzo para que este hito democrático no quede sólo en la transmisión por Streaming y/o por la radio on line municipal Paitanas (Paitanas… así sin tilde, por siaca muchachos) pues es innegable que la brecha digital aún deja afuera de estos eventos ciudadanos a buena parte de las y los adultos mayores de la comuna… y también a los que tenemos todavía de esas humildes almejitas por celular (Ya me tiré al suelo… pucha… ¡seguiremos informando!)
