“Chueco” Piñones: En el inventario del club Cacremi

Print Friendly, PDF & Email
Share Button

Homero Antonio Piñones Rojas ya no juega, debido a su avanzada edad. Ya pasó las ocho décadas de vida, pero su presencia es infaltable cada domingo en el complejo deportivo “Fidencio Santander” de Cuatro Palomas. El “Viejo”, como lo apodan, fue un peregrino del fútbol dentro de la provincia del Huasco y también en el norte grande de nuestro país, sumando casi una decena de camisetas defendidas hasta que decidió colgar los chuteadores, hace unos trece años, por problemas de salud en sus piernas. En la edad del reposo, tiene muchas historias y vivencias que contar.

Nacido el 23 de diciembre de 1940 en el “El Orito”, un mineral ubicado a 60 kilómetros hacia el interior de Domeyko, desde donde bajaba caminando a jugar a San Félix y al mismo Domeyko, según relata. “Borney Véliz, que era profesor, y su primo el ´Clavo´ Godoy que después fue profesional en Deportes La Serena, me invitaban a jugar allá para los días de Semana Santa. Ahí compartía con varios niños que ya no están en este mundo”.

Sus inicios como jugador de fútbol fueron defendiendo al club Maestranza de Domeyko, cuadro del cual recuerda a los Quinzacara y Monroy, como compañeros de entonces. “Claro que en ese tiempo yo era cabro, no tenía más de 17 años y debía jugar con certificado médico”, precisa.

Alrededor de 1956 se vino a Vallenar, precisamente a la serie juvenil del Arco Iris. “En esos tiempos iba y venía: jugaba acá por Arco Iris y me volvía a Domeyko para jugar por el Maestranza, claro que con certificado médico”, precisa.

Un año más tarde se cambió al Cacremi, por invitación del dirigente Raúl Turres que, años después sería intendente de Atacama, durante el gobierno de Salvador Allende. Entre los compañeros que encontró al integrarse en aquellos lejanos años al cuadro de la población Gómez, cita a Ubaldo Piñones, un primo suyo que venía de “Chucumata” (Ovalle), a los hermanos Raúl y Albino Santibáñez, a Oscar Romero, Belisario Ramos, Jorge Vega, Carlos Herrera, Hernán Rodríguez, al “Motoneta” Gutiérrez y al “Pichón” Portilla, entre otros.

El “Viejo” Piñones jugaba en el puesto de 10, hombre netamente de ataque, según la configuración táctica del juego en esa época. “En esos años se jugaba con un 3-2-5 y con pelotas con pitutaque cuando caían al agua pesaban como cinco kilos”, comenta entre risas.

Tiempo después, junto a un hermano suyo formaron el club “Unión Gómez”, donde se encontró con los hermanos Cuello, los Cuadra, y Carlos y Daniel Herrera, entre otros.

Precisa en breves palabras que en esos tiempos los dirigía don Raúl Turres, profesor de la Escuela número 3. “También nos dirigieron el profesor Rurico Cruz de la misma Escuela 3. Era un viejito muy estricto, inconfundible con su varilla de membrillo en la mano. En todo caso, gracias a él y a la educación que nos dieron nos formamos con una disciplina que nos sirvió para el resto de la vida. También estaban don Eduardo Yapur Huerta y Luis Landini, profesor de música, inolvidables maestros”, reconoce.

También militó en la Asociación Minera El Algarrobo, precisamente, en el club Extracción Minas, donde tuvo el privilegio de compartir camiseta y camarín con Daniel “Carreta” Barrios, “lo más grande que ha tenido Vallenar”, destaca.

Años después partió a trabajar a Calama, en una mina perteneciente a los dueños de Chuquicamata.  “Una vez, integrando la Selección de Calama, jugamos contra The Strongers de Bolivia y tuve la tremenda y grata sorpresa de encontrarme en plena cancha con mi amigo ´Clavito´ Godoy… cuando nos vimos nos dimos un tremendo abrazo y me preguntó: ´¿Qué andai haciendo por aquí, perrito?. Él venía de regreso de Honduras, donde había jugado unos años antes. Nosotros le decíamos ´El Choro´, porque no le gustaba perder. Cuando se fue a Deportes La Serena, todos nos sentimos orgulloso de que un cabro del valle llegara al fútbol profesional”.

También militó en la Asociación Minera El Algarrobo, precisamente, en el club Extracción Minas, donde tuvo el privilegio de compartir camiseta y camarín con Daniel “Carreta” Barrios, “lo más grande que ha tenido Vallenar”, destaca.

Hace más de una década que Homero Piñones dejó de jugar por problemas en sus rodillas, sin embargo, ello no fue un motivo para alejarse de las canchas. “Ahora vengo a patita todos los domingos como espectador. A veces los amigos me encuentran en el camino y me traen en sus autos para acá, donde me siento como en mi casa, compartiendo con tantos amigos y ex compañeros”. concluye.

Share Button
:: Articulo visto 1 veces ::

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *