EDITORIAL: Cuando el abandono se transforma en riesgo

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El sector de Quinta Valle, junto con unidades vecinales como Rinconada de Vallenar y Villa Ballenary, ha levantado una voz clara y urgente: hay una sensación de no resolver los problemas a tiempo y de abandono, lo que se respira en sus calles, y que amenaza con transformarse no solo en una problemática de inseguridad, sino también en una crisis social y sanitaria.
A casi dos meses de haber presentado una carta formal al municipio —con fecha 16 de abril— los vecinos siguen esperando respuestas concretas. La reunión con la Comisión de Infraestructura apenas rozó el tema del puente de calle Añañuca, dejando fuera una larga lista de preocupaciones cotidianas que afectan gravemente la calidad de vida de quienes habitan en el sector oriente.
Uno de los focos que más inquietud genera entre los vecinos es el terreno ubicado en la esquina de calle Prat con Carlos Cardani, donde funcionó en su momento la casona de la familia Valle. Hoy es un terreno baldío, abandonado, sucio y peligroso, convertido en refugio improvisado de personas en situación de calle, muchas de ellas con evidentes problemas de salud y exclusión social.
Los testimonios entregados por dirigentes vecinales no pueden ignorarse: robo a locales comerciales, focos de infección visibles, fogatas y cocinas a leña que amenazan con incendios, y un entorno que se ha degradado a tal punto, que ya no solo representa un problema estético o urbano, sino una verdadera bomba de tiempo social y sanitaria.
Sin embargo, este no es un problema que se resuelva únicamente expulsando a personas en situación de calle o retirándolas del lugar, como si fueran desechos. Se trata de una cuestión que exige una intervención articulada, seria y multidisciplinaria: salud pública, asistencia social, recuperación urbana, seguridad y, por supuesto, voluntad política.
Es legítimo el temor de los vecinos, que piden vivir tranquilos y seguros. Pero también es ineludible la responsabilidad del Estado —a través del municipio y los organismos correspondientes— en entregar respuestas integrales y humanas. Porque esas personas que hoy habitan el terreno de Prat con Cardani no están ahí por elección, sino como consecuencia de un sistema que los excluyó y olvidó.
Por lo tanto, exigimos que se tomen medidas urgentes y coordinadas: fiscalización del terreno, limpieza del sector, mayor presencia policial en zonas vulnerables, pero también programas de reinserción, salud mental y albergues de emergencia. La indigencia no puede seguir siendo parte del paisaje urbano.

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