EDITORIAL / El Huasco productivo: inicio de una nueva etapa

Mineros en Remolino
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La presentación del proyecto Cerro Imán al Sistema de Evaluación Ambiental, con una inversión proyectada de US$15 millones solo en su fase de prospección, marca el inicio de una etapa decisiva para la Provincia del Huasco. Porque más allá de los detalles técnicos y estructurales del proyecto, estamos frente a una señal potente de reactivación económica para una zona históricamente postergada, pero con un enorme potencial minero, humano y territorial.

Con una vida útil estimada de 48 años, este proyecto de hierro —a desarrollarse en las cercanías de Vallenar— representa no solo la posibilidad de incorporar nuevas tecnologías y prácticas sostenibles en minería moderna, sino también una puerta abierta a cientos de empleos directos e indirectos, dinamismo territorial y encadenamientos productivos que pueden reconfigurar la matriz económica local más allá del extractivismo tradicional.

La sola fase de exploración contempla 57 plataformas de sondaje en más de 8.600 hectáreas, dentro de un polígono cuidadosamente delimitado. Esto no es menor. Se trata de una apuesta de largo aliento, respaldada por estudios geológicos rigurosos y con 750 millones de toneladas de mineral de hierro identificadas preliminarmente.

En paralelo, la empresa ha anunciado una vida útil operativa de casi medio siglo, lo que en términos locales significa una fuente sostenida de empleos, inversión en infraestructura, transporte, logística y servicios, especialmente en comunas como Vallenar y Freirina, donde la tasa de desocupación sigue superando los dos dígitos.

Pero el proyecto Cerro Imán no puede ni debe avanzar aislado del contexto que lo rodea. Su éxito debe ser también el de la comunidad. Debe construirse con participación local, transparencia, inversión en capital humano y respeto por el entorno ambiental.

Este proyecto no está solo. Se suma a una serie de iniciativas en carpeta que, si se articulan con visión de largo plazo y justicia territorial, podrían convertir al Huasco en un verdadero polo de desarrollo para Atacama y el norte de Chile.

La Provincia del Huasco ha esperado demasiado. Hoy tiene la oportunidad, los recursos naturales, el conocimiento técnico y el talento humano para despegar con fuerza, pero necesita gobernanza proactiva, planificación regional y una mirada estratégica que entienda que minería, desarrollo social y medio ambiente no son enemigos, sino socios cuando se hace bien.

 

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