EDITORIAL / Provincia del Huasco: cuando el crecimiento no se transforma en empleo

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La Región de Atacama ha sido, en los últimos meses, protagonista de cifras alentadoras en materia económica. Con un PIB regional que creció un 7,7% en el primer trimestre de 2025 —liderando a nivel nacional— y un Índice de Producción Minera (IPMIN) con un alza interanual de 17,5% en mayo, todo indicaría que la región avanza por buen camino. Sin embargo, tras esa apariencia de prosperidad, la Provincia del Huasco cuenta otra historia: la del crecimiento que no se transforma en empleo, la del desarrollo que no se distribuye, la del territorio que sigue esperando su oportunidad. Según el último Boletín del Termómetro Laboral elaborado por el Observatorio Laboral Atacama, la tasa de desocupación en Huasco alcanzó un preocupante 13,1%, aumentando 4,9 puntos porcentuales en solo doce meses. Mientras la Provincia de Copiapó celebra una disminución del desempleo y exhibe indicadores laborales más saludables, Huasco se hunde en una desocupación de dos dígitos que se ha vuelto estructural en los últimos tres trimestres.
La paradoja es evidente. El crecimiento económico regional no está impactando en los empleos de los habitantes del Huasco, especialmente en comunas como Vallenar, Freirina, Huasco y Alto del Carmen, donde la actividad minera convive con altos niveles de cesantía. La desconexión entre los grandes proyectos productivos y la contratación de mano de obra local es hoy uno de los principales obstáculos para el desarrollo justo de la región. No se trata solo de estadísticas. Detrás de ese 13,1% de desocupación hay familias sin ingresos, jóvenes frustrados, adultos mayores buscando reinsertarse, mujeres que siguen postergadas por la falta de oportunidades laborales estables. El aumento de la cesantía masculina en la provincia (1,3 p.p.) contrasta con una leve mejora en las cifras femeninas, lo que puede ser indicador de una precarización del empleo o informalidad que tampoco es buena noticia.
Se requiere una nueva gobernanza territorial, donde los municipios, empresas, centros de formación y organizaciones sociales decidan en conjunto sobre los ejes de inversión en empleabilidad y reconversión.
La Región de Atacama puede exhibir indicadores regionales positivos, pero si la Provincia del Huasco sigue siendo la cara olvidada de esa bonanza, hay una falla estructural que debe corregirse con urgencia.
Huasco no necesita discursos de buena voluntad, sino compromisos cumplidos, inversión en capital humano local y un desarrollo que se sienta en cada familia. Porque si el empleo no llega, el crecimiento no sirve.

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