EDITORIAL: Inversión inmovilizada, empleos perdidos: el dilema del Huasco

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La Región de Atacama está atrapada en una paradoja que amenaza con desdibujar su potencial de desarrollo: mientras se consolida como una de las regiones con mayor proyección de inversión del país —con 15 proyectos por más de 1.730 millones de dólares ingresados al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) en lo que va de 2025—, las cifras de desempleo golpean con fuerza a su población. El caso más dramático es el de la provincia del Huasco, que alcanzó un 13,1% de desocupación, muy por encima del ya preocupante 9,7% regional.
La desconexión entre la millonaria inversión proyectada y la falta de generación real de empleos refleja una crisis de gestión institucional y de voluntad política. Tal como lo advirtió el presidente de la Cámara Chilena de la Construcción en Atacama, Cristian Alzamora, estos no son proyectos “fantasma” ni iniciativas especulativas: son propuestas con respaldo técnico que podrían estar generando empleo e infraestructura hoy, pero siguen paralizadas por una burocracia ambiental que avanza con paso lento y sin sentido de urgencia.
A pesar de la actualización del SEIA para facilitar procesos, en Atacama la maquinaria estatal parece oxidada. La inversión está ahí, pero no se traduce en trabajo, ni en progreso para las familias. Y mientras tanto, cientos de hogares enfrentan la angustia de la cesantía, particularmente mujeres, cuya tasa de desocupación ya alcanza el 10,2%, en una región donde la informalidad laboral se mantiene en niveles altísimos, rozando el 30%.
Es aquí donde debe surgir una acción decidida desde el Estado. Las palabras de la diputada Sofía Cid y de la senadora Yasna Provoste, en contextos políticos opuestos, coinciden en lo esencial: Atacama necesita una política regional pro empleo, una reactivación urgente que permita capitalizar esta inédita oportunidad de inversión. Porque no hay desarrollo posible sin generación de empleos dignos, sostenibles e inclusivos.
En el corazón de esta potencial reactivación están proyectos clave que impactan directamente a la provincia del Huasco. El Parque Fotovoltaico Las Cunas (MMU$716), con más de 870 mil paneles solares, no solo es vital para la descarbonización nacional, sino también para dinamizar la economía local. Lo mismo ocurre con la línea de transmisión y Central BESS Lena (MMU$526), fundamental para robustecer la infraestructura energética regional. Y la modificación del Proyecto Mina Los Colorados podría extender su vida útil hasta 2033, entregando cientos de empleos directos e indirectos.
No se trata solo de destrabar papeles, sino de conectar decisiones con necesidades reales. La ciudadanía no puede seguir esperando mientras sus oportunidades se diluyen en la lentitud institucional. Se requiere coordinación real entre el mundo privado y el público, capacidad técnica, y sobre todo voluntad política. Las herramientas existen. La inversión está. El talento humano también.
El desafío es claro: si no se gestiona con eficacia y visión regional esta cartera de proyectos, corremos el riesgo de perpetuar una paradoja inadmisible: una región rica en oportunidades, pero empobrecida en realidades.

 

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