Editorial: El rostro femenino del desempleo y el deber de actuar
Las recientes cifras entregadas por la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del INE no solo evidencian un panorama preocupante para la Región de Atacama y la provincia del Huasco, sino que colocan en el centro del debate una urgencia que por demasiado tiempo ha sido postergada: el desempleo femenino. Con una tasa de desocupación que alcanza el 11,7% a nivel regional y que se eleva a un alarmante 12,7% en el Huasco, las mujeres vuelven a ser las más golpeadas por un mercado laboral frágil, desigual y poco inclusivo.
En medio de un contexto de estancamiento económico y pérdida de empleos formales, la situación de las mujeres en el ámbito laboral no puede seguir siendo tratada como un dato más dentro de los informes técnicos. Lo que estamos viendo es una clara muestra de cómo las desigualdades estructurales —como la baja participación femenina, la dependencia del empleo informal, y la falta de oportunidades para conciliar trabajo y vida personal— siguen socavando las posibilidades reales de desarrollo para miles de mujeres del territorio.
Frente a esta realidad, no basta con diagnósticos. Se necesitan acciones concretas y sostenidas en el tiempo. Es momento de pasar del piloto al compromiso permanente, de la promesa al plan ejecutado con resultados medibles.
La propuesta de diversificar la matriz productiva regional, como plantea la economista Marcela Perticará, es fundamental. La concentración excesiva en sectores como la minería ha dejado a la región expuesta a vaivenes cíclicos, que afectan con especial dureza a quienes menos acceso tienen a empleos formales y estables. Las mujeres, en ese sentido, están en una posición de doble vulnerabilidad: enfrentan mayores barreras para ingresar al mercado laboral y también son las primeras en ser desplazadas cuando este se contrae.
Invertir en capacitación con enfoque de género, crear incentivos para la contratación femenina, promover el emprendimiento liderado por mujeres y asegurar condiciones laborales dignas y estables son medidas que deben integrarse en cada política pública regional. Además, la articulación entre gobiernos locales, empresas y organizaciones sociales será clave para que estas acciones no se queden en el papel.
En la provincia del Huasco, donde la desocupación supera el promedio regional y nacional, urge una estrategia diferenciada que reconozca las particularidades del territorio. Las mujeres de Alto del Carmen, Freirina, Huasco y Vallenar no necesitan más cifras que confirmen su exclusión. Necesitan ser parte activa de las soluciones.
La recuperación económica no será completa si se sigue dejando atrás al 50% de la fuerza laboral. En tiempos complejos, es deber de todos —autoridades, empresas y sociedad civil— construir un camino en el que las mujeres no solo encuentren un espacio en el mundo del trabajo, sino también las condiciones para quedarse y crecer. Porque el desarrollo regional no será posible si no es, también, con justicia de género.
