La ruta C-485, que conecta Vallenar con Alto del Carmen, es mucho más que un camino: es el cordón umbilical que mantiene viva la conexión social, económica y productiva de todo el valle del Huasco Alto. Por eso, las grietas detectadas desde 2021 en el sector del embalse Santa Juana no son solo un problema técnico, sino una advertencia sobre lo frágil que puede ser nuestra conectividad si no se actúa con visión de futuro.
La inspección reciente de autoridades locales, encabezada por la Delegada Presidencial Provincial, el Seremi de Obras Públicas y el alcalde de Alto del Carmen, es una señal positiva. Las faenas en marcha, con estudios geotécnicos, habilitación de accesos alternativos y la construcción de un by-pass, muestran que se está trabajando para enfrentar la emergencia. Pero no podemos quedarnos solo en la respuesta reactiva: este es el momento de apostar por una solución definitiva y resiliente.
Proponemos que este proyecto no se limite a reparar lo dañado, sino que se transforme en un plan piloto de infraestructura segura frente a fenómenos naturales y desgaste estructural.
El avance del by-pass, cercano al 70%, demuestra que cuando hay coordinación y sentido de urgencia, es posible obtener resultados concretos. El desafío ahora es que la reparación de Santa Juana no sea una excepción, sino el inicio de una política vial estratégica que ponga en el centro la seguridad.
Porque garantizar un tránsito seguro no es solo tapar grietas; es cerrar brechas en la forma en que cuidamos nuestras rutas y, con ellas, a nuestras comunidades.
