Feliz aniversario, linda y señorial Frerina: gente de trabajo y esfuerzo

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Hablar de Freirina es hablar del valle del Huasco en su totalidad. La comuna de los monumentos es, junto a su vecino Huasco Bajo, un resumen de lo mejor de las tierras, cielos y mares huasquinos. Caminar por sus calles, es sumergirse en las antiguas sendas que caminaron antes nuestros abuelos, destruidas por el terremoto de 1922, pero que en Freirina resistieron hasta llegar a nuestros ojos actuales; su arquitectura antigua es una muestra al aire libre de lo hermoso que fue nuestro valle, antes de la llegada de las nuevas modas constructivas. El carácter rural de Freirina, aún pervive en majadas agrestes y en quebradas profundas, donde el agua dulce brota con la luz de la mañana, regando los cultivos que luchan frente al sol, bañados por la camanchaca que se desparrama en tropel desde las alturas de la Cordillera de la Costa, donde añosas pircas y rústicos árboles se recortan contra la luz de la tarde, atestiguando la ardua labor que manos anónimas tuvieron que emprender, para humanizar este desierto vivo, donde aves canoras saludan al que madruga, caminando entre garras de león y anañucas rojas.

El carácter rural de Freirina, aún vive en majadas agrestes y en quebradas profundas, y este 20 de octubre en su aniversario, la saludamos. Freirina nació con costa, con mar, con ballenas, con balsas de cuero de lobo marino, que surcaron sus aguas tan azules como un cielo al revés, Freirina se construyó sobre fraternidades humanas que unieron a sus habitantes de la costa y de tierra adentro, caminantes y caravaneros, pirquineros y chuculleros, crianceros y horticultores, leñateros y carboneros, pescadores y mariscadores de orilla y de profundidad, otorgándole así ese sabor tan huasquino, tan mar y tierra, tan queso de cabra, aceituna, ají, luche y congrio. Freirina, desde muy temprano, supo de minería, en todos sus confines la febril actividad minera horadó sus riquezas, de la noche a la mañana surgieron y se desvanecieron multitud de ingenios mineros, que agrupaban a toda la familia humana, que soñó con un golpe de suerte, con una caricia tibia de la diosa fortuna, para así tener una vida más digna para toda la parentela; de eso sólo quedan leyendas, entierros olvidados, derroteros y parientes de antiguos cateadores, que aún sueñan con el relumbrón de la veta nueva, que con un golpe de barreta los lleve en sus ancas doradas hasta la bonanza, que pague tantos años de esperanzas y esfuerzos realizados. Hoy Freirina avanza en el futuro y ve en sus calles el fulgor de una buena vida y de un mejor futuro. Su gente agradece y fortalece sus lazos con este linda tierra, avanzando con ella y creciendo junto a sus esperanzas de una buena vida y un mejor futuro.

 

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