Con profundo la comunidad de la provincia, se enteró durante la jornada de ayer sobre el fallecimiento de Mario Díaz Vargas, a los 96 años de edad, un querido y emblemático vecino de Vallenar, cuya vida estuvo estrechamente ligada a la historia, al comercio y a la identidad de la ciudad y de la provincia del Huasco.
Su partida deja un profundo sentimiento de pesar entre quienes conocieron su trayectoria y, especialmente, entre generaciones de vallenarinos que reconocieron en él a un hombre ligado al comercio tradicional y a la vida cotidiana de la ciudad.
Mario Díaz Vargas nació el 9 de abril de 1930, en la Oficina Salitrera “Santa Luisa” de Taltal. Sus padres fueron don Roberto Díaz y la señora Ramona Vargas. Cuando tenía apenas seis años, tras la separación de sus padres, llegó junto a su madre a Vallenar, ciudad que con el paso de los años se convertiría en su hogar y en el escenario de gran parte de su historia de vida.
Realizó sus estudios primarios en la Escuela N° 3, conocida por los antiguos vallenarinos como la “Universidad del Río”. Sin embargo, debió incorporarse tempranamente al mundo laboral, iniciando desde niño una historia vinculada al comercio.
Sus primeros pasos los dio como comerciante ambulante, recorriendo la estación de trenes y vendiendo diversos productos. También trabajó en el Hospital de Vallenar, donde desempeñó distintas funciones y se caracterizó por estar siempre dispuesto a reemplazar a quienes faltaban, desarrollando labores que iban desde jardinero y portero hasta enfermero.
Su vida estuvo marcada también por las anécdotas. Entre ellas, recordaba un episodio ocurrido alrededor de 1947, cuando un desperfecto de un calefont provocó un incendio en el hospital, situación que, según relataba con particular sentido del humor, ocurrió de manera completamente involuntaria.
Una vida ligada al comercio tradicional
Pero si existe un nombre que inevitablemente se relaciona con la trayectoria de Mario Díaz Vargas, ese es “El Porroncito”, uno de los locales comerciales tradicionales que forman parte de la memoria de Vallenar.
Su historia comercial comenzó alrededor de 1959, cuando abrió “El Apambichao”, ubicado en la esquina de las calles Marañón y Brasil. El nombre hacía referencia al popular “Merengue Apambichao”, de moda durante aquellos años y popularizado por la Sonora Matancera.
En 1974, “El Apambichao” dio paso a “El Porroncito”, iniciando así una nueva etapa de este tradicional negocio vallenarino.
El local tuvo distintas ubicaciones a lo largo de su historia. Primero estuvo en calle Arturo Prat, aproximadamente a la altura del 1250. Posteriormente, en 1982, se trasladó a la esquina de calle Hospital —actual Juan Verdaguer— con Arturo Prat.
Finalmente, desde 1997, “El Porroncito” se instaló en la esquina de Juan Verdaguer con Serrano, ubicación que mantuvo hasta la actualidad.
De esta manera, durante décadas, Mario Díaz Vargas permaneció ligado al comercio establecido, convirtiendo a “El Porroncito” en mucho más que un negocio: en un punto reconocido dentro de la historia cotidiana de Vallenar.
Hoy, con su fallecimiento, la ciudad despide a uno de sus vecinos con mayor trayectoria, a un hombre que fue testigo de profundas transformaciones de Vallenar y que, a través de su trabajo y perseverancia, también fue construyendo parte de la memoria comercial de la ciudad.
Su historia queda ligada a Vallenar, a sus calles, a su gente y a varias generaciones que conocieron su nombre y su tradicional local.
A su familia, seres queridos y cercanos, expresamos nuestras más sinceras condolencias ante esta irreparable pérdida. Que descanse en paz, don Mario Díaz Vargas.
