Estiman que las pérdidas en infraestructura de riego en la cuenca del Huasco son millonarias

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El sistema frontal que afectó a la Provincia del Huasco dejó una de las mayores afectaciones registradas en la infraestructura hídrica del valle, con consecuencias que van mucho más allá de los daños materiales. Desde la Junta de Vigilancia del Río Huasco estimaron en entrevista realizada en radio Panorama, que las pérdidas preliminares considera exclusivamente los daños en canales, bocatomas y obras hidráulicas, sin incorporar aún el impacto económico que tendrá sobre la agricultura, el empleo y el abastecimiento de agua potable.
El gerente de la Junta de Vigilancia del Río Huasco, Víctor González, sostuvo que la magnitud de la emergencia obliga a replantear la forma en que se planifica la infraestructura de la provincia.
«Hoy día la pérdida de la infraestructura hidráulica de todo el Valle del Huasco es compleja en infraestructura, sin considerar todo lo que significa para la agricultura, el consumo humano y la economía del valle», explicó.

CADENA PRODUCTIVA

Desde la organización señalaron que la destrucción de canales de regadío y bocatomas afecta directamente el suministro de agua para miles de hectáreas agrícolas, pero también compromete el funcionamiento de diversos Sistemas de Agua Potable Rural (APR), que utilizan estas obras para captar el recurso destinado al consumo de las personas.
A ello se suma una compleja situación para pequeños agricultores y productores, quienes enfrentan el riesgo de perder cultivos de primavera y verano debido a la imposibilidad de conducir agua hacia sus predios.
La Junta de Vigilancia advirtió que existen sectores donde los parrones fueron derribados por la nieve, invernaderos colapsaron por el viento y numerosas hortalizas podrían perderse por falta de riego. Esta situación también amenaza cientos de puestos de trabajo vinculados a la actividad agrícola de la provincia.

CANALES DESTRUIDOS Y LOCALIDADES SIN AGUA

Entre las principales preocupaciones se encuentra la interrupción del suministro de agua hacia diversas comunidades. Sectores como Buena Esperanza, Longomilla y Maitencillo permanecieron durante semanas con serias dificultades para acceder al recurso debido a los daños sufridos por la infraestructura de conducción.
Asimismo, la Junta de Vigilancia informó que comunidades de regantes no cuentan con los recursos suficientes para enfrentar por sí solas una reconstrucción de esta magnitud, por lo que solicitaron acelerar el apoyo estatal para restablecer el servicio lo antes posible. Más allá de la emergencia inmediata, la organización considera que el desastre debe transformarse en un punto de inflexión para el desarrollo del valle.
Entre las propuestas planteadas se encuentra la construcción de infraestructura hidráulica más resiliente, el desarrollo de canales matrices, la modernización de bocatomas y una planificación territorial que incorpore los efectos del cambio climático y eventos extremos que, según advierten, «llegaron para quedarse».
También hicieron un llamado a fortalecer las labores de prevención, especialmente la limpieza y mantención de cauces y riberas, señalando que la acumulación de vegetación y residuos contribuyó al desborde del río en distintos sectores de la provincia, agravando los daños registrados durante el temporal.
Desde la Junta de Vigilancia del Río Huasco concluyeron que la recuperación del valle requerirá un esfuerzo conjunto entre el Estado, los municipios, el Gobierno Regional, las organizaciones de regantes y el mundo privado, con el objetivo de reconstruir una infraestructura capaz de responder a los desafíos climáticos del futuro y garantizar la seguridad hídrica de la Provincia del Huasco.

 

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