La Cruda realidad de la fiscalización a las faenas mineras

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EL derrumbe en la mina San José,  en la que quedaron atrapados 33 trabajadores, al interior de Copiapó, se ha transformado en uno de los peores accidentes de la década, y el cual ha puesto la atención nacional sobre la seguridad en quienes desarrollan la principal actividad económica de Chile.

Una serie de interrogantes, fueron las que se comenzaron a realizar, tanto autoridades, como familiares y la comunidad en general, quienes no se explicaban, como una mina subterránea donde trabajaban unos 300 mineros no contaba con vías de escape, ni de comunicación. ¿Por qué el Sernageomin autorizó  su  reapertura cuando el 2007 había sido cerrada por el mismo organismo quien señalaba que el lugar era inseguro?.

Pero los funcionarios de Sernageomin por su parte denuncian la “precariedad presupuestaria” en que se encuentra la entidad y que la tiene, según dijeron, con 16 inspectores para fiscalizar la seguridad en más de 4.000 faenas mineras en todo el país.

El presidente de la Asociación de Funcionarios del Sernageomin, Luis Enrique Lira, afirmó que “tenemos un tremendo déficit de personal precisamente en materia de seguridad, y se necesita una cifra muy, pero muy superior a la existente en la actualidad”.

Escasez de Fiscalizadores

La  realidad en nuestro país en materia de fiscalizadores es preocupante, en Región de Arica-Parinacota hay un fiscalizador para 10 faenas; en Tarapacá, dos inspectores para 580 faenas; en Antofagasta tres para 1.635 faenas; en Atacama, donde está la mina San José, tres fiscalizadores para 844 faenas; en Coquimbo, tres inspectores para 334 faenas, y en las regiones de Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins, dos fiscalizadores para 965 faenas.

Lira dijo que se requiere “asignar recursos, generar una nueva estructura que permita salvaguardar adecuadamente la vida de los trabajadores mineros”. Añadió que como funcionarios públicos, la emergencia en el yacimiento San José los tiene muy afectados.
Según Lira, la responsabilidad de la reapertura en 2008 del cuestionado socavón, propiedad de la Minera San Esteban, corresponde a las autoridades de la época del Ministerio de Minería, del cual depende el Sernageomin.

“Los que tienen que responder son los profesionales del Departamento de Seguridad Minera que participaron en la investigación. La responsabilidad está en los directivos, en la dirección nacional y en los profesionales que tuvieron participación en estos estudios”, sostuvo Lira.

En tanto el diputado Alejandro García-Huidobro, presidente de la Comisión Minería y Energía,  señaló en entrevista con CNN Chile, que la minería nacional ha avanzado a un ritmo acelerado en los últimos años, mas no así la fiscalización de la labores. Es por ello que el parlamentario respalda la petición del titular de Minería, Laurence Golborne, de triplicar el presupuesto para el próximo año, de modo de fortalecer los organismos que fiscaliza, como Sernageomin.
 
El parlamentario insistió en la relevancia de revisar constantemente la calidad de los túneles en las minas subterráneas.
 
“Yo creo que la codicia de algunas personas lleva a otras a trabajar, porque lo necesitan para mantener su sustento laboral, pero no en las condiciones que se merecen”, criticó el diputado.
 
“Aquí hay una responsabilidad que se va a investigar y que sin duda llegaremos a las últimas consecuencias”, aseguró García-Huidobro.

Hay que valorar el avance de las condiciones de seguridad de la minería chilena en los últimos 30 años, que han reducido los accidentes incapacitantes a un décimo de lo que eran y las fatalidades a un cuarto. La globalización y el desarrollo de la sociedad chilena demandan cada vez mejores condiciones de trabajo y de protección a la vida humana.

Qué diferencia entre la mina San José, de mediano tamaño, y las grandes minas chilenas, las que tienen no sólo menos accidentes que todas las otras industrias del país, sino que números comparables con las grandes minas de los países desarrollados. Mientras en Chile las minas medianas tienen cinco veces más accidentes que las grandes faenas, las pequeñas tienen 10 veces más. Los trabajadores contratistas, aunque son casi el doble que los trabajadores propios de las empresas mineras, sufren menos accidentes que éstos. Entonces, la prioridad es fiscalizar a la pequeña y mediana minería. Algo que se sabía.

Los ingenieros especialistas en minas agrupados en el Colegio de Ingenieros de Chile y en el Instituto de Ingenieros de Minas se reunieron para efectuar una Jornada de Reflexión en el marco del Día del Minero,  enfatizando el lamentable hecho, ya denunciado anteriormente, de  que el Estado, y en particular las autoridades sectoriales,  no cuentan con todos los recursos, ni los profesionales suficientes para fiscalizar miles de faenas mineras, cuya lejanía imposibilita su supervisión y asistencia técnica, no sólo en temas de seguridad, sino que también en su desempeño empresarial y tecnológico.

Los Profesionales hicieron un llamado de atención a no dejar al margen de la modernidad y la tecnología, a la pequeña minería, segmento de gran importancia para el crecimiento económico. Reiteraron la urgente necesidad de capacitar y educar a los medianos y  pequeños mineros, como lo han manifestado permanentemente a las autoridades del ramo. Asimismo, señalaron que esta infortunada experiencia, marcará un antes y un después en la industria minera chilena,  que debiera motivar  a todas las instituciones, pero sobre todo a los poderes del Estado a perfeccionar la normativa, reglamento de seguridad minera y otras disposiciones legales, dotando a las instituciones que corresponda de la facultad de sancionar estudios técnicos. Los ingenieros expresaron que respaldan todas las acciones y estrategias que se están siguiendo para el rescate de los mineros y junto con darles ánimo a sus familias,  estiman que respecto a las responsabilidades, es prematuro e imprudente emitir juicios técnicos a priori, sino que deben operar las instituciones que tienen la responsabilidad y  las facultades para ello. Finalmente, manifestaron su disposición a participar y colaborar en la modernización de la legislación minera y reafirman su certeza de “que con  el temple de nuestros mineros y la cohesión de la familia minera se logrará con éxito el rescate”.

A continuación el texto completo de la Declaración Pública:
                                                                        
Ante los aciagos acontecimientos que afectan a los 33 mineros atrapados en Mina San José y a sus familias, nos unimos en solidaridad con toda la Comunidad Minera y el país.

En forma urgente nos constituimos el pasado 10 de agosto (Día del Minero) el Consejo de Especialidad de Minas y Metalurgia del Colegio de Ingenieros de Chile A. G. junto al Instituto de Ingenieros de Minas de Chile, reemplazando nuestra tradicional celebración del Día del Minero por una JORNADA de REFLEXIÓN MINERA, en la que pudimos compartir, entre profesionales experimentados nuestro sentir, los antecedentes del accidente, conocimientos técnicos especializados y  experiencias profesionales, respecto de esta situación.
 
Respaldamos plenamente las acciones y estrategia que están siguiendo las autoridades, los ingenieros de minas, geólogos, operadores y rescatistas de las empresas mineras privadas y estatales,  y las empresas colaboradoras que se han hecho presente, dando su mejor esfuerzo en terreno. Ellos, con sus equipamientos, capacidad técnica, experiencia operacional y  calidad humana, nos representan en esta difícil tarea.  Con ellos hemos estado permanentemente en contacto directo o simplemente como profesionales y amigos para dar ideas, entregarles nuestro sentir y darles ánimos en esta tarea, quizás la más grande de la historia reciente de nuestra Minería Mediana. Vayan para todos ellos nuestros votos por el pronto rescate de los mineros.

De esta jornada de reflexión, surgen los siguientes ejes de análisis: 

•    Aspectos Técnicos: Los antecedentes conocidos y por ratificar nos indican que hay 33 trabajadores dentro de la mina, probablemente en la zona más segura, cual es el refugio.  Por otra parte,  respecto del mecanismo de falla que ocasionó el derrumbe, los antecedentes geológicos y de explotación indican que se trató de una pérdida de la resistencia de los sostenimientos de la estructura minera, cuya falla desencadenó el colapso de  tramos de la rampa de acceso, en la zona de la veta.  Las causas origen y secuencia del accidente no son conocidos y se deben estudiar, una vez rescatados los mineros, cuando se conozca el estado global de la mina.   Hay comisiones técnicas que operan en nuestra jurisprudencia, ante quienes ponemos a disposición nuestra capacidad académica, científica y competencias de ingeniería, tanto como la experiencia profesional de terreno de muchos de nuestros colegas.

•    Responsabilidad: Respecto de las responsabilidades, nos parece que debemos permitir que operen las instituciones que tienen la responsabilidad y las facultades para ello y que éstas deben pronunciarse, a su debido tiempo, tal como lo estipula nuestra normativa minera. Por tanto, creemos prematuro e imprudente emitir juicios técnicos a priori, por parte de nuestros colegiados y asociados en forma individual y especulativa.

•    Seguridad Industrial: Es lamentable que, a pesar de los grandes esfuerzos hechos en materia de prevención de riesgos, salud ocupacional y medio ambiente, por toda la industria minera, con mayor expresión en las últimas dos décadas y reconocido por la comunidad internacional, aún debamos sobrellevar estas fallas a la seguridad minera, especialmente en la pequeña minería. Como país eminentemente líder en la materia, este es un llamado de atención, a no dejar al margen de la modernidad y la tecnología, a la pequeña minería, segmento de gran importancia para nuestro crecimiento económico.

•    Recursos: Aprovechamos de reiterar -una vez más- otro hecho grave, concreto y lamentable que el Estado, y en particular las autoridades sectoriales,  no cuentan con todos los recursos, ni los profesionales suficientes para fiscalizar miles de faenas mineras, cuya lejanía imposibilita sus supervisión y asistencia técnica de parte del Estado, no sólo en temas de seguridad, sino que también en su desempeño técnico y empresarial.

•    Adherimos: al sentir de los diferentes grupos de opinión y de las autoridades en que se debe fortalecer al Ministerio de Minería y al SERNAGEOMIN, para fiscalizar, pero también para capacitar y educar a los medianos y  pequeños mineros, como hemos manifestado permanentemente.

•    Normativa y reglamento: Esta infortunada experiencia, marcará un antes y un después en la industria minera chilena,  que debiera motivar  a todas las instituciones, pero sobre todo a los poderes del Estado a perfeccionar la normativa, reglamento de seguridad minera y otras disposiciones legales, dotando a las instituciones que corresponda de la facultad de sancionar estudios técnicos.

Desde ya estamos dispuestos  a participar, colaborar y en suma, trabajar por la modernización de la legislación minera, al igual como hemos hecho con un sinnúmero de normativas minero–ambiental en el pasado, en un plano de franca cooperación y con altura de miras.

Estamos ciertos que el temple de nuestros mineros y la cohesión de la familia minera, permitirá alcanzar el éxito del rescate en forma segura.

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