
Señor director:
No es novedad que el proyecto Pascua Lama de Barrick Gold está cuestionado por la sociedad civil, los servicios ambientales, los tribunales de justicia, las comunidades y las ONG. Incluso, la propia empresa lo reconoce a través de señales como la renovación gerencial en la que el presidente, el director general de operaciones y el vicepresidente de asuntos corporativos para Sudamérica presentan su renuncia. Se agrega la reunión que la nueva directiva tuvo con los representantes de las carteras de Medio Ambiente y Minería. Todo indica que se está desplegando una estrategia para destrabar el proyecto hoy paralizado, dando indicios de buena conducta al gobierno.
Los pasos de Barrick hacen suponer que ha dispuesto un conjunto de operaciones para facilitar una salida “amable”, con multas acotadas por la destrucción de los glaciares y cuencas hídricas, dado que Pascua Lama está detenido porque la mina no cumple las garantías mínimas para la seguridad de los trabajadores ni el cuidado de las áreas glaciares del sector, según indican el Servicio Nacional de Geología y la Dirección General de Aguas.
La recién creada Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) tiene estos antecedentes y puede retirar los permisos al proyecto.
Exigimos que este organismo marque su debut haciendo lo que debe hacer. El país necesita que el SMA revoque la Resolución de Calificación Ambiental de Pascua Lama, fijando un precedente en su rol de fiscalizador y sancionador de los incumplimientos ambientales.
Matías Asún
Director nacional
Greenpeace Chile
