Columna 16 ”Calientitas las vendo”

Share Button

¿Sabe usted a quién le puede ir de maravilla en medio de esta crisis post pandemia? No, no me refiero a los traficantes de armas, a los acaparadores mundiales de trigo ni a la tropa de parapsicólogas y parapsicólogos de barrio que se han hecho la América atendiendo a filas de personas apesadumbradas por el futuro incierto de la humanidad. Tampoco me refiero a los emprendedores del sicariato ni a toda esa ralea de sectas apocalípticas que se multiplican masticando temor y desesperación con cada plaga bíblica que interpretan como el fin de los tiempos que se acerca.

No, me refiero al rubro de la especulación, que comprende un rango muy extenso de emprendimientos desde humildes abuelitas que en Vallenar ponen en arriendo a trescientas lucas una modestísima piecita de churque (con una caja bananera por velador) hasta las grandes corporaciones que traspasan todo tipo de costos al consumidor, sin ninguna piedad, y recargando hasta por las molestias el precio de crisis a una masa mundial aún asustada y aproblemada con esto de subsistir el día a día.

También especula mi vendedor ambulante favorito de hallullas, quien sólo esta semana aplicó un alza despiadada del 30% a cada una de las masitas que comercia por las calles de la república independiente (y gloriosa) de población Carrera. Por este motivo no me parece ya tan marketeramente creativo su provocador pregón con que promueve su emprendimiento: “calientitas las vendo” el que a estas alturas debe resultar cruel para las y los vecinos a quienes no les queda más que atisbar por sus ventanas el paso arrogante de este microemprendedor, aliado seguramente en secreto, con los illimunatis promotores de guerras en todo el globo para instaurar un nuevo orden mundial y blabla bla blá…

La especulación convive con la trampa, con el afán de confundir y de salvar responsabilidades inexcusables, tal como lo han hecho, según un informe de Contraloría aparecido esta semana y que señala a las seremías de la región de Valparaíso de Salud y Medio Ambiente, a las mismas subsecretarías del ramo, además a la Superintendencia de Medioambiente, como entidades que no cumplieron con su rol de prevenir la grave contaminación en la zona de Puchuncaví, Quintero y Concón, a raíz de los efectos en la salud de niños y niñas de la escuela La Greda, ubicada en el corazón de esa zona, y que en el ya lejano 2011 sufrieron grave daño en su salud. Y quien debía protegerles, el Estado de Chile, prefirió dilatar, relajar la vigilancia de la calidad del aire y el suelo de la zona, optando por argüir que tal vez no eran responsables de aquella enorme nube contaminante las cerca de 10 plantas industriales instaladas en el lugar… tal vez es el cambio climático… tal vez a los niños de la escuela les venía haciendo mal el galletón alto en gluten con que desayunaban en el recreo… o tal vez ciertas irradiaciones magnéticas provenientes del subsuelo… o tal vez la presencia de ovnis en la zona, del chupacabras, duendes sin filiación política, hadas con partido político legal… uhhhh vaya a saber uno qué pudo ser…

“Calientitas las vendo” se viene oyendo desde el 2011, primer gobierno de Piñera, pasando por Bachelet II, y volviendo al empresario-presidente, en cuanto a que nunca más los niños de aquella zona saturada volverían a sufrir efectos de elementos contaminantes, mientras por debajo de la mesa no se avanzó ni un milímetro para que Chile tuviera una norma de calidad del suelo que permitiera detectar estos metales pesados como el plomo, el cadmio y el arsénico. Tampoco se instaló una red de monitoreo decente que permitiera conocer la real situación de la calidad del aire en esa zona, de hecho las estaciones que están presentes, y que pertenecen a las estatales Codelco Ventanas y Enap, y a la privada AES Gener,  no miden presencia de dióxido de nitrógeno, ozono ni monóxido de carbono.

A propósito, y con motivo de la refrescante lluvia de esta semana, en el respectivo informe pluviométrico publicado por la Onemi de Atacama no se incluía a la comuna de Huasco. La explicación de su director se basó, simplemente, en que en el puerto no se cuenta con estación meteorológica de la Dirección General de Aguas, entidad que dispone de una red de estaciones en todas las comunas de la región… salvo Huasco… ¿No resulta irritante que al Estado de Chile no le interese tomar lecturas de las condiciones del ambiente en una zona de sacrificio ambiental como Huasco?

“Calientitas las vendo” deben estar también gritando desde el directorio de ENAMI en Atacama, ya que las familias de Paipote, que vienen masticando material particulado y sufriendo todo tipo de enfermedades gracias a la nubecita que la fundición les regala cada mañana, no quieren aguantar más esta cruel discriminación y desprecio por sus vidas.

La especulación tal como empieza tiene fin, falta sólo la voluntad de terminarla… ¡seguiremos informando!

foto: ciperchile.cl

Share Button
:: Articulo visto 15 veces ::

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *