“De la mística del Plebiscito de 1988 a la actual crisis de Desconfianza Social”
Jorge Omori Varas, Sociólogo
Para la elaboración de esta crónica utilice el título de una canción del desaparecido dúo Schwenke & Nilo, símbolos culturales de la resistencia cultural hacia la dictadura cívico – militar. Esto para graficar la mística que genero la “Transición Pactada”, entre la futura Concertación y los grupos políticos adherentes a Pinochet, los actuales partidos (UDI y RN). El objetivo era acabar en parte con el legado de una dictadura que ya no se sostenía por sus malos resultados económicos, crisis de deslegitimación social, la aparición del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, la brutal represión hacia la oposición, los asesinatos a chilenos y extranjeros, los atentados terroristas que cometierón Pinochet y Manuel Contreras en el extranjero, principalmente en Washington, donde falleció Orlando Letelier, ex Canciller de Salvador Allende y una ciudadana norteamericana, Ronni Moffitt. EE.UU nunca le perdono a Pinochet, que halla cometido el primer atentado terrorista en la historia del país más poderoso del mundo.
Por otra parte, la “Transición Pactada”, que se empezó a gestar a mediados de los 80 con el llamado “Acuerdo Nacional”, donde la futura Concertación comenzo a negociar la salida a medias del dictador a través de un plebiscito que se realizaría en el mes de octubre de 1988. “La Alegría ya viene”, fue el lema de esta campaña que diseño el sociólogo Eugenio Tironi y el que aún es objeto de burlas en donde muchos manifiestan que esta solo le llego a algunos. Indicar que la alegría es un estado de ánimo subjetivo y lo que buscaba el mensaje era terminar el miedo que instauro la dictadura y que las personas acudieran a las urnas.
Una vez ganado el plebiscito que acabo con la posibilidad de que Pinochet fuera presidente del país hasta marzo del año 1997, se abrieron las elecciones presidenciales de 1989 donde regía la actual Constitución de 1980, el sistema binominal, senadores designados y muchos amarres dictatoriales como: la permanencia de Pinochet en la Comandancia en Jefe del Ejército y durante el año 1998 pasaría a ser senador vitalicio, algo así como el sistema que en la antigüedad usabanlos senadores romanos, todo eso acabo con su detención en Londres ese mismo año, por crímenes en contra de la humanidad.
El triunfo de Patricio Aylwin, traía una fuerte carga simbólica y de gestión, acabar con el 44% por ciento de pobreza, atraer la nula inversión internacional, una gran carga en las violaciones derechos humanos no solo de chilenos y chilenas; sino que también de extranjeros, el aislamiento internacional de Chile, combatir desempleo, la falta de infraestructura: caminos, calles, iluminación, embalses, carreteras, viviendas, puertos, aeropuertos, puentes, etc.
Pero llegaron los 90, con ciertos aires ficticios de libertad, apertura a medias de un destape cultural a lo chilensis: empezaron los recitales masivos los cuales en dictadura estaban prohibidos, la Iglesia Católica aún con influencia detuvo el recital de “Iron Maiden” por considerarlos parte de la crisis moral que vivía Chile. Se generó un destape del consumo de bienes y servicios con la reactivación económica, como la famosa guerra comercial entre los supermercados “Ekono” y “Multiahorro”, aparecieron los Malls, las automotoras, etc. Comenzó un ciclo económico de bonanza, que se reflejó en un siete por ciento de crecimiento económico, las inversiones mineras, tecnologícas, forestales, acuícolas, comerciales, financieras, construcción tuvieron un augue que en dictadura nunca apareció. Peroesto tenía un costo, este había sido negociadomucho antes, el no procesar a militares vinculados a casos de derechos humanos y con una democracia a medias, que permitio el ejercicio de enlace militar en los 90 y el boinazo en 1993, como medida de presión ante los cheques irregulares que recibio el hijo del dictador.
Los 90 fueron años complejos, la riqueza se concentraba y no llegaba a todos, la educación cívica no llego a las escuelas debido a que el objetivo era desmovilizar a la sociedad civil para gobernar. En el llamado ciclo de la “política de acuerdos”, a la ciudadanía comenzo a gustarle la bonaza económica, el consumo y el individualismo que comenzó a imponerse, como decía Schwenke & Nilo “Nos fuimos quedando en silencio, nos fuimos perdiendo en el tumulto, nos acostumbramos a aceptar lo que dijeran, se nos fue pegando la avaricia y con ella también la injusticia, nos gusto los artefactos que ofrecían las vitrinas”. La mística que no solo fue en el plebiscito de 1988, sino también antes en las campañas de Salvador Allende, Pedro Aguirre Cerda y otras. Cuando el presidente de la Federación de Estudiantes de la U. De Chile y de la Católica, generalmente eran los futuros presidentes de la República, las elecciones de juntas de vecinos y sindicatos parecían elecciones presidenciales. Eso había que acabarlo, no era parte de los acuerdos mantener a la ciudadanía pensante y organizada, había que llenarles la cabeza con la bonanza económica, el consumo y los estelares de la televisión abierta.
Y como dice la canción “Y se fue apagando nuestro canto, nos soltamos de las manos, dejamos de ser hermanos, levantamos nuestros cercos con ladrillos y cemento”, y eso fue lo que ocurrió, políticamente fue pensado que fuera así. La sociedad se complejizaba, la movilidad social aumento las oportunidades laborales en sectores de menores ingresos, aparecieron en forma masiva las tarjetas de crédito y con ellos aparecían los cuerpos de los desaparecidos que cometió la dictadura. Y Schwenke & Nilo decía “La televisión nos fue diciendo, haga esto, lo otro o aquello, la radio nos fue mintiendo mientras escondían muertos, nos fuimos quedando en silencio”.
El sistema Neoliberal fue acrecentando la desigualdad en el país, la Concertación era mirada a ojos del mundo como garantía de estabilidad para invertir y convertir a Chile en el país más privatizado del mundo, todo esto amparado en la Constitución de 1980 y como decía la canción “El paisaje se llenó de dueños, crecieron los cercos y el desierto, mientras en las poblaciones los obreros comen viento, nos fuimos quedando con lo nuestro, nos callamos en la hora de decir nuestras verdades, porque era conveniente salvar nuestra propiedad”.
Hay que ser justos, todas las transiciones de una dictadura a la democracia como en España y América Latina, siguieron este modelo de economía abierta con enfásis en la inversión extranjera, en Chile primo el modelo extractivista y sin valor agregado, como el caso de la minería.
Comenzó la decepción de la mística de los 80 y comenzaron a aparecer los problemas sociales que estaban ocultos y que se encuentran en todo el mundo: corrupción pública y privada, tráfico de drogas y armas, aumento de la delincuencia, la desarticulación de las organizaciones civiles, el retiro de la ciudadanía de los espacios públicos creados para su recreación, donde esta paso al uso de la delincuencia. En consecuencia crece la desconfianza social en los políticos, dirigentes sociales, sindicales y en el mundo de las Instituciones del Estado y de las empresas privadas. En torno a esto no es mucho lo que se ha hecho para detener este proceso de deslegitimación y se siguen conociendo casos que no ayudan para nada en cambiar esta percepción. Este es un fenómeno mundial y que tiene cierta lógica para los poderosos, tener aplacados los movimientos sociales para imponer sus proyectos e iniciativas, sin oposición a una sociedad civil desarticulada para los intereses del Estado y de los privados. Son millones de dólares que el Estado gasta en “Participación Ciudadana”, pero los resultados son pésimos, la sociedad sigue desarticulada en forma general (siempre hay excepciones a la regla). y como decía este dúo “Nos olvidamos un día de amar, todo funcionaba en torno al metal, se nos fue olvidando la experiencia, se nos fue pudriendo la conciencia, nos fuimos quedando en silencio, nos fuimos perdiendo en el tiempo”.
Es tiempo de apagar la televisión, dejar ese eterno cansancio, esa pereza que no existía en el siglo XX para participar, influir en el campo político, proponer en vez de criticar o si no esto seguirá igual. Así como se encuentra hoy, es totalmente utilitario para los intereses de los poderosos, hay que participar en lo que sea o si no los delincuentes, una débil clase política de turno, seguirán reinando en este Chile a medias y aparecerá el fantasma del “Populismo”, que con recetas fáciles y mensajes facilistas y mediáticos, llevan a los países a la cornisa de la decadencia.

Bravo.Lúcido y conciso…!un verdadero raspacachos a conciencias adormiladas y/o abotagadas…
Corrija Dn Jorge , no hay constitucion del 80, lo dijo el expresiente Lagos, quien la firmo al igual que entreo otros ,a actual senadora Proboste