En el año 2023, el Ministerio de Ciencia declaró a 29 comunas de las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo como “áreas con valor científico y de investigación para la observación astronómica”. Entre ellas se encuentra Freirina, territorio de historia profunda, cielos diáfanos y una comunidad que comienza a mirar hacia arriba con renovado interés.
Este reconocimiento no es menor. Marca un precedente importante y viene a respaldar lo que muchos ya intuíamos: que los cielos de Atacama no solo son un privilegio natural, sino un patrimonio vivo que debe ser cuidado, valorado y, sobre todo, compartido.
En Freirina, el interés por la observación astronómica, la astrofotografía y otras manifestaciones ligadas al cosmos ha comenzado a crecer. No se trata de una moda, sino de una forma legítima de reconectar con el entorno, de leer el territorio también desde el firmamento.
Sin embargo, la promoción del cielo no puede quedar solo en jornadas puntuales de observación. La verdadera salvaguardia —esa que no depende de decretos sino de convicciones— comienza en las escuelas. Hay que educar, entusiasmar, vincular saberes científicos con conocimientos ancestrales, impulsar programas escolares que integren la astronomía como parte de una identidad territorial. Que los niños y niñas de nuestras escuelas puedan nombrar constelaciones, entender los ciclos celestes, imaginar futuros posibles desde su propia geografía.
Freirina ha demostrado históricamente una preocupación constante por su patrimonio, tanto material como inmaterial. Hoy, con esta nueva dimensión celeste reconocida oficialmente, se abren caminos que debemos transitar con responsabilidad y visión. El cielo también es parte de lo que somos. Y protegerlo, conocerlo y difundirlo es una forma más de querernos como comunidad.
Porque mirar las estrellas no debe ser un lujo, sino un derecho. Y en Freirina, ese derecho empieza a encontrar su lugar desde lo comunitario, pero el desafío será mayor si se hace desde las aulas.
Por MAURICIO GUERRERO GALLARDO
FOTO: Blend fotográfico. Autor Leo Cruz Trekking Ballenary
