En los últimos meses se han vuelto recurrentes las denuncias de agresiones y amenazas contra funcionarios de la salud en los Cesfam de la comuna. Estos hechos no solo vulneran la seguridad de quienes trabajan en primera línea, sino que también afectan la atención de miles de usuarios que dependen de estos recintos. La ausencia de medidas concretas, como la contratación de personal de seguridad, refleja una preocupante desprotección hacia el recurso más valioso de nuestro sistema: sus trabajadores.
No se trata solo de infraestructura o equipamiento. Ningún avance en salud puede sostenerse si no se garantiza un entorno seguro para médicos, enfermeras, técnicos y administrativos. La falta de resguardo deja a los equipos expuestos y, en consecuencia, pone en riesgo la continuidad y calidad del servicio que se entrega a la comunidad. Proteger al personal de salud es, en definitiva, proteger a los pacientes.
En este escenario, los compromisos y mesas de trabajo que se han levantado pierden fuerza si no se traducen en acciones inmediatas. La contratación de guardias, especialmente en los Cesfam y SAPU que atienden en horarios extendidos, no es un lujo ni un gasto innecesario: es una inversión en confianza, dignidad y estabilidad laboral para quienes diariamente enfrentan el desafío de cuidar a otros.
La provincia del Huasco merece un sistema de salud que funcione con seguridad y respeto hacia quienes lo hacen posible. El recurso humano no es reemplazable ni secundario: es la base sobre la cual se sostiene todo el entramado sanitario. Postergar su cuidado es, en la práctica, debilitar uno de los pilares más esenciales para el bienestar de la comunidad.
