EDITORIAL / La responsabilidad pública y los temas sensibles no se comunican por impulso

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La seguridad en los establecimientos educacionales es, sin duda, uno de los temas más sensibles que hoy enfrenta la comunidad. Por lo mismo, requiere un tratamiento serio, riguroso y, sobre todo, responsable por parte de quienes ejercen cargos públicos. No se trata solo de proponer soluciones, sino de cómo se comunican y en qué momento se instalan en la opinión pública.
Las recientes declaraciones del alcalde de Vallenar respecto a la eventual instalación de pórticos detectores de metales en liceos de la comuna son un claro ejemplo de los riesgos de adelantar anuncios sin que exista una decisión formal. En un contexto donde la violencia escolar genera preocupación legítima, afirmar o sugerir medidas como si ya estuvieran acordadas puede generar confusión, expectativas erróneas e incluso alarma innecesaria entre estudiantes, apoderados y comunidades educativas.
No es menor que desde el Servicio Local de Educación Pública Huasco se haya debido salir a aclarar que la propuesta está en etapa de análisis y que no existe una implementación definida. Esto evidencia una desconexión preocupante entre el mensaje político y los procesos institucionales, los cuales no solo son obligatorios, sino también fundamentales para garantizar decisiones bien fundamentadas y participativas.
Las redes sociales, si bien son una herramienta poderosa de comunicación directa, no pueden transformarse en el espacio donde se anuncian medidas sensibles sin respaldo técnico ni validación institucional. Gobernar no es solo comunicar, es también respetar los tiempos, los procedimientos y, especialmente, a las comunidades que se verán afectadas por estas decisiones.
Además, reducir la discusión sobre seguridad escolar a la instalación de dispositivos tecnológicos es, en sí mismo, una simplificación peligrosa. Tal como se ha señalado, la convivencia escolar responde a múltiples factores: sociales, familiares, educativos y culturales. Pensar que un pórtico resolverá estos problemas es desconocer la complejidad del fenómeno y, peor aún, desviar el foco de soluciones integrales y sostenibles.
Por ello, el llamado es claro: las autoridades deben actuar con responsabilidad, especialmente cuando se trata de temas que involucran a niños, niñas y adolescentes. Informar no es lo mismo que adelantar, y proponer no es lo mismo que decidir. La diferencia entre ambas cosas no es menor, y en tiempos de sobreexposición digital, esa línea debe cuidarse más que nunca.
La confianza pública se construye con coherencia, seriedad y respeto por los procesos. En materias tan delicadas como la seguridad en los colegios, no hay espacio para improvisaciones ni anuncios apresurados. Aquí, más que nunca, la prudencia no es una opción: es una obligación.

 

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