Lo ocurrido con el proyecto de mejoramiento del estadio Nelson Rojas de Vallenar no solo representa un problema administrativo o una diferencia técnica respecto al tipo de carpeta que debía instalarse. Lo que hoy queda en evidencia es algo mucho más profundo y preocupante: la incapacidad de tomarse en serio los proyectos importantes para la comunidad y la peligrosa costumbre de jugar con las expectativas de cientos de vecinos que durante años han esperado mejoras concretas para el principal recinto deportivo de la comuna.
Resulta difícil comprender cómo una iniciativa que ya contaba con financiamiento aprobado, cronograma definido y respaldo institucional terminó entrampada por modificaciones posteriores que nunca fueron parte del proyecto original. Más aún cuando el resultado final fue la devolución de $310 millones destinados a obras necesarias y urgentes para el estadio. Mientras otras comunas luchan por conseguir recursos públicos, en Vallenar se termina devolviendo dinero por falta de claridad, gestión o decisión política. Y eso tiene consecuencias.
Aquí también cabe una reflexión respecto a la responsabilidad comunicacional de las autoridades. Porque cuando públicamente se asegura que “los recursos no se pierden” y que las obras siguen vigentes, la comunidad naturalmente confía en aquello. Sin embargo, hoy el escenario es completamente distinto y la incertidumbre vuelve a instalarse sobre el futuro del recinto. No basta con publicaciones optimistas en redes sociales ni con anuncios que buscan tranquilizar momentáneamente el ambiente. La ciudadanía merece información seria, transparente y responsable, especialmente cuando se trata de proyectos financiados con recursos públicos.
El problema de fondo es que muchas veces los proyectos terminan transformándose en herramientas de cálculo político, en espacios para marcar diferencias con administraciones anteriores o incluso en oportunidades para “darse gustitos” personales respecto a cómo debe verse una obra. Pero gobernar no puede tratarse de caprichos ni de apuestas improvisadas. Cuando existen diseños aprobados, convenios firmados y recursos asignados, la prioridad debe ser ejecutar, avanzar y cumplir. Las comunidades no viven de promesas eternas ni de discusiones técnicas interminables; necesitan resultados.
Más preocupante aún es que durante la discusión en el CORE también se advirtiera el lento avance de otras iniciativas deportivas comprometidas para Vallenar. Eso demuestra que el problema no parece ser aislado. La ciudad no puede seguir acumulando proyectos entrampados mientras las necesidades siguen creciendo y los espacios deportivos continúan deteriorándose. Cada retraso significa oportunidades perdidas para niños, jóvenes, clubes y deportistas que esperan infraestructura digna para desarrollarse.
Hoy más que nunca se necesita responsabilidad, capacidad de gestión y sentido de urgencia. Porque los recursos públicos no son infinitos y recuperar estos fondos podría tardar años, si es que efectivamente vuelven a asignarse. La lección debiera ser clara: los proyectos no pueden convertirse en vitrinas electorales ni en escenarios de disputas políticas menores. La comunidad de Vallenar merece autoridades enfocadas en concretar soluciones y no en alimentar ilusiones que después terminan chocando con la realidad.
EDITORIAL / Estadio Nelson Rojas: el recinto «olvidado por Dios»… y las autoridades
:: Articulo visto 61 veces ::
