Alonso Morales Espejo, nacido en Vallenar el 2 de julio de 1963, fue una verdadera revelación del fútbol local a comienzo de la década de los ochenta, gracias a su habilidad innata para el balón. Por tal razón, le sobraron ofrecimientos de clubes profesionales y amateur para que se pusiera la camiseta de los interesados en contar con sus servicios como buen delantero centro o por las puntas. Su consagración amateur llegó con su participación en el Nacional Juvenil desarrollado en Chuquicamata en 1981.
Su inicio futbolístico fue en el club Torino en la serie infantil; siguió en Unión Aldea hasta que llegó a Colo Colo, donde salió campeón de la serie juvenil en un torneo de apertura. Posteriormente, se fue a la Asociación Algarrobo que preparaba su selección para participar en el Nacional de Chuquicamata. Para ello, se incorporó al club Acero Norte.
Tras aquel Nacional, donde Algarrobo resultó cuarto, se lo llevó Cobresal junto a otros cuatro compañeros de selección. Al cabo de un año, retornó a Vallenar con la desilusión a cuestas por no haber sido considerado por el entrenador Juan Zárate que tenía su grupo de preferidos.
Al cabo de unos meses insistió en su afán de incursionar en el fútbol profesional y partió a Deportes La Serena, donde permaneció alrededor de ocho meses, alcanzando a jugar unos partidos en el Campeonato de Reservas que se estilaba en esos años. Al final, debió regresar obligado nuevamente a Vallenar, “porque me echaron de la pensión, ya que el club no pagaba. Así era el fútbol profesional en esos tiempos”, comenta.
Luego vino su participación en el Nacional Juvenil de Puente Alto, donde Algarrobo terminó en la quinta posición. Terminado este certamen lo llevó a Cobreloa el técnico Juan Carlos Gangas. “Fue un error mio haberme ido para allá, porque era el equipo dos veces vicecampeón de América y no tenía por donde entrar. En la delantera estaban Juan Carlos Letelier, Hugo Rubio, Jorge Siviero, Luis Ahumada, el ´Trapo´ Olivera y el ´Ligua´ Puebla. Imposible que un cabro chico pudiera quitarle el puesto a alguno de esos consagrados. Aunque igual jugué algunos partidos en el Campeonato de Reservas. Después pedí que me mandaran a préstamo, pero no lo hicieron, así es que al final me aburrí y me vine de vuelta a Vallenar, con la convicción de no volver a intentarlo”.
Corría el año 1984 cuando firmó por Unión Carrera para poder participar por la Selección de Vallenar en el Campeonato de la Amistad que se organizó ese año con la participación de Regional Atacama, Cobresal y las selecciones de cada comuna de la región. “Hicimos un equipazo, con Guillermo Zenteno en el arco; Carlos Campillay que después fue profesional. También estaban Carlos Cubillos, el ´Petete´ Rojas, ´Carreta´ Barrios junior y Nelson Aguirre, entre otros. Salimos segundo, a cuatro puntos de Regional Atacama que fue el campeón, porque obtuvo seis puntos por secretaría”.
Entre medio, apunta su paso por un club de Arica compitiendo durante cuatro años en el torneo Laboral de la ciudad del Morro. “Los cuatro años salimos campeones”, hace notar con orgullo.
A su retorno a Vallenar, ya casado y con familia, se integró al club Cacremi, invitado por su amigo Mario Cuadra. Posteriormente, en su último año federado, defendió a Unión Gómez que estaba en el ascenso. “Salimos campeones y yo fui el goleador del torneo”, apunta.
SENIORS
Actualmente, Alonso Morales suma cuatro años al frente del Unión Carrera Aque participa en la Liga de Viejos Cracks, tarea en la cual sucedió a Yamir Zamorano (QEPD). “En lo administrativo hemos hecho bien las cosas durante este tiempo: contamos con harta gente, los socios están con las cuotas al día, pagamos la deuda a la Asociación, estamos mejorando la sede, y tenemos una buena suma de plata en caja”.
Alonso Morales tiene un grato recuerdo de la gente carrerina que conoció y compartió en sus inicios como jugador, entre ellos Ramón Duarte que sucedió en la dirección técnica al ´Camarón´ Godoy, Armando Alday, Félix Rojas, el ´Chino´Orellana (QEPD), Próspero Lobos, Juan Barrera (QEPD) y el ´Rubita´ Pérez, entre muchos otros. “Pero, me saco el sombrero ante el ´Negrito´ Alday. Tenía una gran elegancia para jugar y eso que cuando jugué con él ya estaba por los cincuenta años. Por su parte, el Próspero con sus tradicionales buenos centros abastecía a su compadre Alday para que fuera goleador. Eran centros como puestos con la mano”.
¿Alguna buena anécdota que contar?
-Estaba trabajando por el sector de Pozo al Monte y justo se terció una final de campeonato y no hallé nada mejor que inventar que mi señora se había enfermado. Para eso le di el número de teléfono de mi jefe a mi cuñada para que lo llamara y le contara que necesitaban mi presencia en Vallenar. El caso es que cuando estaba cumpliendo con mi pega se acercó mi jefe para decirme que mi señora estaba enferma y hospitalizada… casi me voy de espaldas… porque se me había olvidado de la chiva, así es que me dieron los pasajes y hasta me fueron a embarcar… Jugué esa final, salimos campeones y el jefe nunca lo supo.
