Pese al llamado que los alcaldes oficialistas del Huasco hicieron para votar por la Super-senadora, la Provincia arrojó resultados que respaldaron a la ya histórica Senadora Provoste, colocándose por sobre la primera mayoría nacional copiapina. Esto podría interpretarse de distintas maneras. Podría, en primer término, representar que la capacidad de convocatoria de estos alcaldes no tuvo la potencia que se esperaba o bien, puede significar un fenómeno mucho más profundo, una confirmación del valor que los habitantes de la Provincia sienten respecto de sus políticos locales así como la resistencia y el desdén que expresan frente a figuras propuestas desde el centro regional. Eso explicaría que en Alto del Carmen Provoste obtuviera un 35,57% frente al 18,52% de su compañera de lista. El triunfo de la senadora DC se repitió en Huasco (34 vs 22); Vallenar (32 vs 21); Freirina (32-30). Esta tesis parece confirmarse también con la elección de diputados, donde los locales Mulet, Tapia y el candidato socialista se llevaron los primeros lugares y terminaron electos, siendo Cristian Tapia, el ex alcalde de Vallenar, quien obtuvo amplia distancia frente a los otros en la Provincia del Huasco, quedando solo bajo Mulet en el conteo regional.
Estos resultados confirman lo difícilmente permeable que resulta la Provincia del Huasco a liderazgos externos. No en vano se trata del único territorio regional que en la historia reciente ha aportado con Ministros de Estado y candidatos presidenciales al foro nacional. Y es que el Huasco parece sentirse como una república independiente más cercana a La Serena que a su propia capital regional. Esta confianza que los electores huasquinos han depositado en los políticos de su tierra, que salvó además a la socialdemocracia en el Senado permitiéndole empatar los escaños en el Senado gracias al doblaje, debiera también reflejarse en la realidad concreta, cuestión que se mantiene muy al debe en la Provincia del Huasco. Se requiere un trabajo mucho más intenso e incisivo por el desarrollo de nuestra provincia, la que arrastra serios problemas estructurales que nacen desde la visión centralista del Estado y que se replica en Atacama y una centralidad mas bien mezquina. Se esperan soluciones en matriz de desarrollo, innovación, consistencia urbanística, regularizaciones de núcleos urbanos espontáneos, generación de empleo, obra pública y conectividad, servicios públicos con verdadera presencia resolutiva en la provincia. Así como los electores han dado una nueva muestra de fe hacia sus representantes constituidos como actores políticos de primera línea nacional, la tarea debe ser que esa calidad se refleje en políticas de desarrollo provincial, una profunda descentralización y mayor autonomía para todo el Huasco.
Por Carlo Mora Urqueta, abogado
