Franchesca Gonzales lleva la vida de caleta Chañaral de Aceituno a MasterChef

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Franchesca Gonzales vive en Caleta Chañaral de Aceituno. Es secretaria, voluntaria de Bomberos desde hace dos años y, durante las tardes, prepara sushi con productos de la zona para generar un ingreso extra. A su vida cotidiana se suma un integrante muy particular de su familia: una cabra que recogió hace cinco años en el parque Cabo Leones y que bautizó como “Guagua”.
Franchesca lleva además nueve años de relación con Ernesto, con quien sueña seguir construyendo su futuro sin dejar atrás la vida sencilla que disfruta.
La cocina representa para ella una forma de relajarse y expresarse. Aprendió observando a su madre y mantiene un recuerdo especialmente emotivo relacionado con su padre, Gilo, quien fue buzo pescador desde los 11 años. Se trata del bistec con huevo que su madre le preparaba cuando él regresaba a casa después de pasar largos períodos pescando.
Su padre es una de las personas más importantes de su vida y uno de sus grandes temores es perderlo, especialmente después de haber vivido un grave accidente de buceo. Actualmente, ambos iniciaron el proceso para acreditar su calidad indígena como changos.

Un sueño que nació desde joven

Llegar a MasterChef es un sueño que Franchesca arrastra desde su juventud. Fanática de estos programas, llega decidida a estudiar, experimentar y transformar sus preparaciones en cocina de autor.
Su participación también está ligada a proyectos personales y familiares. Si consigue el premio, quiere terminar la casa de sus padres, finalizar su cabaña e instalar un foodtruck de sushi. Franchesca se define como “llorona y resolutiva”, una combinación que promete acompañarla durante una competencia que enfrentará con emoción, aprendizaje y el deseo de seguir avanzando en la cocina.

 

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