Las 4 ubicaciones que proponían para Vallenar luego del terremoto que cambió la historia local

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Durante esta semana se han realizado una serie de actividades de carácter socio-cultural que han tenido como objetivo, rescatar aspectos desconocidos que dejó la catástrofe de 1922, ocasión en que un terremoto destruyó la ciudad. 

El arquitecto local, Carlos Montaña Pedemonte, realizó una charla denominada “Vallenar,. 1922”, en la cual reflota la reconstrucción de la ciudad y los diversos aspectos que rodeó este proceso que abarcó un periodo largo de años. En la charla, el profesional mencionó los 5 lugares que se tenía pensado en la época volver a reconstruir la ciudad, lo que obviamente, trajo diversas desavenencias, opiniones y puntos de vistas de líderes de la época, que buscaban que la ciudad tuviera las mejores condiciones de habitabilidad luego del fuerte sismo.

En la charla de Montaña, destaca que existieron 5 lugares donde se pensó reconstruir la pequeña ciudad. El primero de ellos se pensó en el altiplano sur, reconstrucción que estaba auspiciada por el Comité Obrero de la comuna.

La segunda opción, buscaba la “reconstrucción del pueblo en su misma “tumba”, idea que estaba propiciada por un grupo de los mayores propietarios de Vallenar. 

Otro lugar que se pensó reconstruir Vallenar, fue en Llanos de Marañón, propiciada por Alberto Gallo. También se propuso la edificación en los potreros de Llanos de Ferrera, y finalmente, la reedificación de la ciudad en los potreros de Buen Retiro (que era parte de la sucesión Gallo).

ASPECTOS HISTÓRICOS

Entre los datos históricos y de carácter patrimonial que rescató Montaña, está que 18 días después de ocurrido el terremoto y cuando aún la ciudad era sacudida por fuertes réplicas, el 28 de noviembre de 1922, el senador ArturoLyon proponía el proyecto de ley que permitía préstamos hipotecarios para los afectados a través de una caja de socorros. Se proponía 3 tipos de edificaciones de entre $5000 y $20000 pesos de la época y la caja proporcionaría los planos necesarios para la construcción.

Asimismo, y en vista de la compleja situación, el gobierno dispuso de una comisión de arquitectos e ingenieros para proponer en conjunto con el municipio y los vecinos el plan de reconstrucción de Vallenar. Se propuso el ensanche de calles, aumento de plazas y espacios abiertos, aislar teatros, iglesias y sitios de afluencia de público.

En diciembre de 1922 hubo una reunión entre el ingeniero Guillermo Agüero y arquitecto Luis Mosquera, donde no hubo consenso en reconstruir en la ruinas o trasladar la ciudad. Ante posturas divididas de los vecinos, aún así el municipio remitió al Presidente el deseo de reconstruir en el mismo sitio, considerando que no existía en ese momento ningún diagnóstico ni propuesta de los expertos. Los propietarios querían la ciudad en su mismo sitio y el comité obrero buscaban reubicar la ciudad en el altiplano sur, con una propuesta de ciudad, con plano y reubicación.

Entre febrero y marzo de 1923, Guillermo Agüero publicó el diagnóstico y propuesta de reconstrucción considerando el problema de las crecidas del río y la naturaleza húmeda y arenosa del suelo. La alternativa de reubicación era fundamental. Por otro lado, refutaba la propuesta del comité obrero impulsada por Osvaldo Urrutia.

Surge también, la nueva propuesta de reubicar la ciudad en Llanos de Ferrera, en terrenos sin problemas de humedad y con una extensión adecuada para el crecimiento de la ciudad, y con planos totalmente “modernos” y lejos de la óptica española de manzanas cuadradas. 

EXPOSITOR

Carlos Montaña, expositor de la charla explicó que, para él, y en su juicio de profesional, “es una pregunta difícil, porque se debe contextualizar lo que estaba pasando la comuna. El tema pasó por decisiones e intereses personales de unos y otros que no se logro el bien común. Cuando no se logra esto, el tema se va a cualquier lado y no se logra tener una finalidad. En este caso, con las dos propuestas que llegaron a puerto y donde se hicieron planos y eran propuestas serias, eran totalmente distintas. Una era más conservadora, con un cuadrado con cuatro avenidas, las diagonales y la plaza en el medio; y la otra, una ciudad llena de diagonales, modelo afrancesado, muy ajeno a la tradición española de manzanas cuadradas. Había una propuesta de generar lugares con los equipamientos adecuados, cercanos a la comunidad, con liceos, baños públicos, sector de entretención, bancos, hoteles, el circo… era una ciudad que tenía pensado todo. Más allá que se haya emplazado en el sector de Llanos de Ferrera o el aeródromo, o la posición actual, yo hubiese rescatado esa imaginería con una ciudad pensando para el bien común de todos”, señaló.

“Si hubiese sido abajo o arriba, da lo mismo, y al final quedo el hecho de que el Estado les entregó beneficios para reconstruir. Ahí es donde pasó que al Estado le faltó haber dicho, saben qué vamos a ensanchar las calles de Vallenar, vamos a expropiar para generar una avenida ancha en el centro de la ciudad, pero fue todo cedido. Esa visión de Estado se hecho de menos en la actualidad”, dijo el arquitecto.

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