EDITORIAL / COSOC: cuando la participación existe en el papel, pero no en las decisiones

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El término del periodo del Consejo Comunal de Organizaciones de la Sociedad Civil (COSOC) en Vallenar deja más preguntas que respuestas. Lo que debiera ser un canal efectivo de participación ciudadana —con representantes de diversos sectores de la comuna— termina evidenciando una de las debilidades más persistentes de la gestión local: la escasa disposición a escuchar.

No se trata de falta de trabajo por parte de los dirigentes. Por el contrario, fueron 18 consejeros los que, durante su periodo, levantaron observaciones, propuestas y alertas sobre temas clave para el desarrollo comunal: salud, conectividad, comercio informal, planificación urbana.

Es decir, materias que no solo son relevantes, sino urgentes. Sin embargo, según relatan sus propios integrantes, ese esfuerzo no tuvo correlato en la toma de decisiones. Las ideas estuvieron; lo que faltó fue voluntad de considerarlas.

El diagnóstico que surge es incómodo pero claro: el COSOC habría operado más como un requisito administrativo que como una instancia real de incidencia. Cuando un órgano de participación es percibido como decorativo, lo que se debilita no es solo su funcionamiento, sino la confianza en todo el sistema institucional. Porque la participación ciudadana no puede limitarse a escuchar por cumplir; debe traducirse en respuestas concretas, en retroalimentación, en decisiones que reflejen —al menos en parte— lo que la comunidad plantea.

Más preocupante aún es el silencio. Consultada la autoridad comunal sobre esta situación, la respuesta fue escueta: “no hay nada que decir”. Esa frase, más que cerrar el tema, lo profundiza. Porque cuando quienes representan a la comunidad señalan reiteradamente que no fueron escuchados, lo mínimo esperable es una explicación, una autocrítica o, al menos, una señal de apertura a mejorar.

La renovación del COSOC abre una nueva oportunidad, pero también plantea un desafío evidente: evitar que se repita la misma lógica.

De nada sirve conformar un nuevo consejo si su rol seguirá siendo marginal. La participación no puede ser simbólica; debe ser vinculante en lo sustantivo, especialmente en decisiones que afectan directamente la calidad de vida de los vecinos.

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