Javier Ardiles, el gimnasta que no quiso ser más grande que Tomás González

Share Button

Según el profesor Sergio Iribarren y otros maestros que lo conocieron y formaron como gimnasta, dice que Javier Ardiles Lobos, era mejor que el mismo Tomás González y que no llegó más arriba, simplemente, porque no quiso y porque su carácter díscolo lo traicionó.

Curiosamente, cuando intentó ingresar a la Escuela de Deportes de Vallenar fue rechazado, porque no había vacantes, de acuerdo a la propia versión del gimnasta vallenarino nacido el 21 de octubre de 1988. “Durante un recreo en la Escuela 4, vi a don Sergio (Iribarren) que estaba con otros chiquillos haciendo unas actividades, yo me acerqué y le pregunté si me podía recibir y me respondió que no tenía vacantes. Pero, yo seguí insistiendo, muchas veces fui a mirar su trabajo hasta que un día me dio la oportunidad de hacer una prueba de capacidad … y quedé”.

Javier entró decidido a triunfar en la gimnasia y fue tal su convencimiento que, al ingresar el primer día, se encontró a boca de jarro en la puerta del gimnasio con otros renombrados cultores de esta disciplina, a quienes les dijo en su propia cara: “En un corto tiempo, voy a ser mucho mejor que todos ustedes”…y así fue, a tal punto que en Vallenar ninguno de ellos pudo siquiera acercarse a su nivel.

Agrega que desde niño fue bueno para todos los deportes y, por ende, tenía buena capacidad física. Durante la mayoría de su carrera deportiva fue seleccionado chileno. En 2006 clasificó entre los tres mejores gimnastas de Chile, lo que le valió asistir al Panamericano de Toronto, Canadá. “Siempre me gustó ser un gimnasta integral; jamás se me ocurrió ser especialista en un solo aparato, porque encontraba que era aburrido, además que la gimnasia se conforma de seis aparatos y yo era parejo en todos”.

Respecto a la comparación que lo sitúan por sobre Tomás González en su capacidad técnica, Javier comenta: “Él ya era adulto cuando yo competía en categoría juvenil. No sé si mi capacidad era mejor que la de él, pero sí en perseverancia yo era mucho mejor que otros deportistas de ese nivel que estábamos en la Selección Chilena”.

Sin embargo, de un día para otro abandonó ese mundo y las proyecciones que tenía para ser el mejor gimnasta chileno: “Por circunstancias de la vida, de las que no me arrepiento, se dieron las cosas para dejar todo, pero el aprendizaje y el camino de vida de la gimnasia no se olvidan porque me ayudaron a ser el profesional que soy actualmente”. De esta forma, desmiente tajantemente que haya sido “por amor” que abandonó su carrera, como aseguran algunos de sus ex compañeros.

“Antes yo tenía un carácter más explosivo, cuando no me gustaban ciertos asuntos tomaba decisiones drásticas de inmediato, muchas veces sin pensarlo, era de decisiones firmes y no daba mi brazo a torcer, menos dejaba que decidieran por mí; pero, esa etapa de mi vida ya quedó atrás y hoy no soy el mismo de antes”.

Consultado por cuántas medallas ganó representando a la Escuela de Deportes, simplemente, dice que “muchas, no sé cuántas”. En cambio, tiene claro que su primer nacional lo disputó en el Comité Olímpico de Chile en Santiago.

Respecto a su paso por la Escuela de Deportes, donde tuvo como compañeros a Martín Timble, Cristian Cruz, Javier Macaya y Kevin Solar, entre otros, sin ambages apunta: “Lo fue todo, porque lo único que en ese tiempo me interesaban era mi familia y la gimnasia. Siempre quería ser el mejor, mi sueño desde niño era llegar a una olimpiada y ser campeón mundial, por eso muchas veces hasta entrenaba solo”.

Las anécdotas no escapan a su historial vivido como gimnasta: “En un Atacalartenía que hacer los ejercicios en barra, pero recuerdo que había mucho calor, la temperatura era muy elevada y me empecé a sentir mal, además que me empezó a salir sangre por las narices. En eso don Sergio (Iribarren) me pidió que parara y no siguiera compitiendo, pero yo me negué y le dije que seguía porque tenía una meta que era ser primero. Luego de subirme a la barra para realizar los ejercicios exigidos empecé a sentirmemal y lo único a que atiné fue cerrar los ojos y terminar la serie. En el último movimiento, hice el doble, me desmayé en el aire y caí de pie. De ahí, no supe más de mí. Después me enteré que había sacado el mejor puntaje”.

Share Button
:: Articulo visto 126 veces ::

Un comentario sobre “Javier Ardiles, el gimnasta que no quiso ser más grande que Tomás González

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *