Luego de que la semana pasada asumiera el cargo de Intendente de Atacama, el exgobernador de la provincia del Huasco, Patricio Urquieta García, ahora comienza nuevamente la espera para saber quién será el nuevo gobernador del Huasco.
Sea quien sea, debe asumir con la impronta de trabajar duramente en temas pendientes en la provincia, que tienen que ver directamente con el día a día del vecino y de cómo poder entregar soluciones tangibles y que se proyecten en el tiempo.
Una de ellas, tiene que ver con la seguridad ciudadana. Una tema sensible, de larga data en todos las autoridades que han pasado por el edificio de la gobernación, y que no tiene respuestas concretas. La seguridad es un tema que preocupa a la comunidad, pues ven como día a día deben tomar precauciones ante las diversas situaciones de seguridad que ocurren a lo largo del valle del Huasco.
Otro de los temas pendientes es la añorada reactivación económica. Proyectos paralizados, cerrados, que generan expectativas y que no pasan los permisos sectoriales, son parte de las tareas gestionadoras y vinculantes que deberá llevar a cabo el nuevo gobernador. Entregar mensajes que no generen ansias ni tampoco desilusión, trabajar en buscar equilibrios económicos y ambientales, que permitan que la zona se desarrolle y surja limpiamente.
Otro de los temas a trabajar por la nueva autoridad, debe ser el desempleo.
Las fuentes laborales son y deben ser uno de los pilares de la gestión de la autoridad, pero para eso, debe poseer un lenguaje que permita a la comunidad conocer cómo está la economía y a qué lugar vamos encaminados. Las estadísticas no sirven mucho, cuando en el día a día la comunidad no tiene empleo, o el que existe, requiere calificación o mayor preparación.
Las labores para la nueva autoridad que llegue no son sencillas. Más allá de bajar el discurso del Gobierno en la provincia, la comunidad quiere respuestas a las demandas y más soluciones.
La zona está deprimida en varios aspectos, y se necesita más gestión, más conversación y mayor grado de acuerdo entre las partes, en tiempos en que las discusiones apuntan hacia otro norte y no se enfocan en lo importante: las personas.
