Dirigentes políticos de la provincia del Huasco realizaron una evaluación crítica del reciente proceso eleccionario presidencial, abordando las debilidades internas de la centroizquierda y, al mismo tiempo, planteando sus expectativas respecto al trabajo que deberá desarrollar el nuevo Gobierno.
David Marín (DC), dirigente de la Democracia Cristiana en la provincia del Huasco, señaló que la autocrítica existe y que debe centrarse principalmente en el desarrollo de la campaña. A su juicio, uno de los principales problemas fue el individualismo de algunos actores políticos. “Desde el trabajo de campaña siento que parte de un individualismo entre ciertos partidos y, más que nada, entre algunos candidatos”, afirmó.
Marín destacó que, a nivel local, los partidos políticos y sectores independientes lograron mantenerse unidos, pero reconoció que hubo candidaturas que optaron por trabajar de manera aislada. “No sumarse a la campaña en primera vuelta o no trabajar en conjunto no se ve bien”, indicó.
Otro de los factores mencionados por el dirigente DC fue la desigualdad en los tiempos de campaña. “Estamos hablando de un candidato con más de 12 años de instalación, frente a una candidata que logró posicionarse en apenas 10 meses y aun así obtuvo una votación relevante”, señaló. Asimismo, cuestionó la baja asignación de recursos desde el nivel central hacia regiones como Atacama y la provincia del Huasco. “Los recursos que llegan son muy pocos, algo que ya vivimos cuando nuestra senadora Yasna Provoste fue candidata”, agregó.
En la misma línea, Hugo Páez, militante del Partido Comunista en Vallenar y dirigente sindical de la minería, sostuvo que la autocrítica es necesaria y que uno de los principales déficits fue la falta de unidad real en la centroizquierda. “No se estuvo a la altura de avanzar en una unidad como correspondía. Faltó sinceridad para creer en el programa de la candidata y entender que la unidad era el único camino para conquistar a los votantes”, señaló.
Pese al resultado electoral, Páez valoró la alta votación obtenida por la candidata del Partido Comunista. “En un país profundamente neoliberal como Chile, más de cinco millones de votos para una candidata del PC es un avance significativo, pese al anticomunismo exacerbado que existe”, afirmó. Sin embargo, reconoció que el triunfo del candidato José Antonio evidenció la ausencia de una unidad sincera y fraterna entre las coaliciones políticas.
El diputado socialista Juan Rubén Santana, señaló que “el resultado del domingo obliga, sin duda, a una reflexión y autocrítica. La provincia y el país eligieron al candidato de la oposición como su nuevo presidente, una decisión que no puede ser leída de manera simplista y solo como una coyuntura electoral. Es una señal de desafección, de demandas insatisfechas y de urgencias concretas que no lograron canalizarse adecuadamente, en eso claramente hay una responsabilidad del oficialismo”.
Por su lado, el diputado Cristián Tapia, señaló que “una vez terminada la elección presidencial y reconociendo el amplio triunfo de José Antonio Kast, claro que se tiene que hacer la autocrítica que corresponda y esta autocrítica obedece fundamentalmente en no escuchar a la ciudadanía, no poner acento en las demandas, especialmente en seguridad, en salud y empleo, que son tres pilares fundamentales, y esa es la percepción y hay que asumirla como sector político”.
Tapia afirmó también que “sabemos que nuestra provincia, no es que sea de derecha, lo que pasa es que hay un sector, un porcentaje que siempre va a tener el voto duro de derecha, otro sector, el voto duro izquierda y por ahí existe cerca un 30% o 35% que se va a mover depende de cómo se le presente el país, qué es lo que le ofrezcan los candidatos, y en este caso le creyeron a José Antonio Kast y eso vamos a tener que ver qué es lo que va a pasar a futuro, si esas demanda van a ser cubierta por el futuro presidente”.
Por su parte, Benjamín Santander, dirigente del PPD en Vallenar comentó que “el resultado del domingo obliga a la centroizquierda a una reflexión honesta y sin defensas automáticas. Hubo un cambio en las prioridades de la ciudadanía, particularmente en temas como seguridad, orden y certezas, y debemos reconocer que no siempre logramos sintonizar con esas urgencias en el momento político adecuado. La autocrítica no es solo electoral, es política: debemos volver a escuchar más, a hablar menos desde la comodidad de nuestras certezas y a reconstruir confianzas desde el territorio, con propuestas claras, responsables y creíbles”.
Expectativas frente al nuevo Gobierno
En cuanto a las expectativas, David Marín señaló que uno de los principales desafíos del nuevo Gobierno será reforzar las políticas de vivienda, especialmente para los sectores más vulnerables de comunas como Freirina, Vallenar y Huasco. “Esperamos que se fortalezca el acceso a nuevas viviendas, algo que ha sido una necesidad constante en la provincia”, indicó.
Asimismo, enfatizó la importancia de avanzar en descentralización, mayor fortalecimiento de los gobiernos regionales y una mejor focalización de los recursos públicos. “Es fundamental revisar cómo se asignan los recursos y reforzar el enfoque en el fomento productivo, incorporando también a la cultura como un eje de desarrollo económico”, sostuvo.
Sobre sus expectativas, el diputado Cristián Tapia comentó que “espero de este gobierno, que cumpla con la expectativa de la gente. Que se cumplan con todas las promesas que hicieron en campaña, porque una cosa es hablarlo en campaña, prometer en campaña y lo otro es poder cumplir con esas demandas. Esto no va a ser de un día para otro, y espero que sea un buen gobierno, sinceramente, yo voy a estar apoyando desde mi trinchera como diputado para que los proyectos puedan salir rápidamente adelante y la gente pueda ver que su calidad de vida mejora, yo creo que en eso consiste la política, sin egoísmo, sin tampoco tener un ego muy elevado. Lo importante es cómo avanzamos como país”.
Desde el PPD, Santander expresó que “como progresista, respeto plenamente el mandato ciudadano expresado en las urnas. No deposito expectativas ideológicas en el Ejecutivo, porque nuestras visiones son distintas. Mis expectativas están puestas en la fortaleza de la democracia chilena y en el rol de sus contrapesos institucionales. El Congreso, y particularmente el Senado, debe actuar con seriedad, responsabilidad y sentido de Estado para resguardar derechos, proteger la estabilidad democrática y evitar cualquier retroceso que dañe la convivencia, la cohesión social y el respeto irrestricto a las instituciones”.
Respecto a las expectativas con el nuevo gobierno, el diputado socialista Juan Santana dijo que “el nuevo gobierno enfrentará un escenario político que exige diálogo y capacidad de construir acuerdos amplios para abordar temas de largo aliento, como la seguridad o los desafíos futuros de la salud pública. Se espera que el Presidente electo comprenda que gobernar en este contexto implica abandonar la lógica de la confrontación y asumir que la búsqueda de consensos es una condición básica de la gobernabilidad democrática. De su disposición a escuchar, respetar el disenso y ofrecer respuestas sostenibles a las urgencias sociales dependerá no solo la eficacia de su gestión, sino también la calidad democrática de su administración”.
Por su parte, Hugo Páez manifestó que espera que el nuevo Gobierno esté “a la altura de gobernar para todo Chile”, reconociendo que más de cinco millones de ciudadanos se encuentran hoy en la oposición. No obstante, señaló que el movimiento sindical mantendrá una postura vigilante, especialmente respecto a los avances logrados en los últimos años.
Entre ellos mencionó el diálogo tripartito entre el Estado, el empresariado y los trabajadores, que permitió avances como la ley de 40 horas, la ratificación de convenios de la OIT, la modernización de la Dirección del Trabajo y los reajustes del salario mínimo. “Vamos a ser muy protectores de las conquistas logradas y no vamos a permitir retrocesos, especialmente en materias laborales y previsionales”, afirmó.
Finalmente, Páez recalcó que el país enfrenta desafíos que requieren unidad y diálogo. “Somos todos chilenos y nos necesitamos para seguir avanzando en las demandas que la ciudadanía ha puesto sobre la mesa”, concluyó.
